Habrá un día en el que seamos iguales,
con el puño en alto
por todas las que no están.
Que el mero hecho de ser mujer
no sea motivo de que se obsesionen contigo,
ni que otras mujeres vomiten
sus complejos con su qué dirán...
A vosotras;
las que os quedasteis por el camino
al cruzaros con un hombre
que confundió el sentimiento
con la posesión;
ante esas bestias del chantaje del “amor”,
fuisteis fiebre de nacer a la sombra, esclavas,
pero teneis que saber
que vuestra batalla es:
Libre y sin dueño!
(Vosotras sois la manada)
Habrá un día en que la Revolución
sea feminista, (o no será)
que vuestro cuerpo sirva para algo más
que para follar,
que las futuras generaciones vean
como la mujer tiene el poder en su vientre
y en su intelecto,
mordiendo las cadenas
para llegar a ser
lo que queráis sentir y crear.
Habrá un día, compañeras,
que no caerá sobre vosotras el peso del acoso,
que no contaréis con los dedos
manchados de culpa propia y vergüenza,
las veces que
os usaron,
os violaron
os intimidaron
o humillaron,
pues, preparaos eternamente para ser lucha;
guerreras de heridas ancestrales
y armadura inquebrantable,
ante tantos ignorantes ciegos
en un sistema heredado,
esos que se llaman “hombres”
y algunos, no atesoran más
que basura en el corazón
y complejos de ir de duros
en la cobardía de no verse
en el fondo de vuestra piel reflejados.
Ni una menos.