martes, 17 de febrero de 2026

La inocencia

 
El dolor de las decepciones
es el tenaz aroma
que invade esta mirada, 
y puebla de nostalgia
los campos de la memoria
allí
por donde arrasó.

Es ese desaliento que toco 
en las horas
que te abrazaron,
que se ven como salpullidos
a la verdad
carente de dulzura.

Pero los desengaños siguen
ahí, aunque corra, 
llamándome tras el susurro
de un aire muerto, 
en el nicho
de un desierto silencio, 
tras cortinas de luz

de aquel tiempo que nos asaltó;
y al despertar
robó

la inocencia.






Me lleva

El tiempo me lleva a ti,
como el azar de las cosas
que malabarista, 
el destino maneja;

ultimátum de la muerte del sol, 
las estrellas renacen 
en cada suspiro 
de esos tuyos,

en cada huella nuestra.
(...)

Y en este querer dar sentido 
a los planetas a golpe de poesía,
soy
fanático de los seres con alma; 
de la sensibilidad, 
de la divina providencia 
de habernos encontrado.

Me habla el pasado
de cada futuro,
reencuentro que vuelve
en nuestras dos miradas
como olas que se retuercen
en la espuma 
de los acontecimientos.

El tiempo me lleva a ti, 
como el azar de las cosas
no dichas.




En este juego

 
En este juego de espejos,
escribiré 
dos veces el mismo poema, 
para romper el ideal
y ser honesto 
por una vez
conmigo mismo.

En este juego 
de disociar 
la esencia por una visión lejana;

ni Madrid es mi sueño de niño, 
ni el mundo un remanso de paz 
de cuerdo, 

-nadie lo hubiera dicho-
pero te creí.

En este juego de perspectivas,
tal vez quien tenga razón
sea el ciego, 

que no quiso ver más allá.



Gran Vía

 
Estoy con vistas a la Gran Vía, 
donde las historias van y vienen,
allí 
donde se entremezcla
la luz de la noche con la opaca
claridad del día, 
cuando el trabajador se encomienda 
a una libertad sin futuro, 
y el arte en esta ciudad divaga
de esquina en esquina, 
con vistas a la civilización
que no quise llegar a entender, 

para llegar a ser, 
un necesitado de amor
de tanta gente que me ha querido
sin yo saber, 

sin saber.




Qué es?

 
El amor es la libertad
de entender 
a la otra persona, 

nadie me llama, 
a nadie espero, 
te mentiría que no deseo
al deseo, 
te digo la verdad si confieso

que a todos necesito
y a nadie quiero.
(...)

De qué nos enamoramos 
cuándo llamamos a la puerta del amor?

Qué queremos?
Qué buscamos en un mundo tan torpe
que nos confundimos
en los anales del tiempo?

El amor es cuidar 
la luz de la vida, 

pero el mundo no tiene salidas
para un corazón que trepa
por tus trenzas
en el viaje infinito
donde me hallé.

Qué es el amor?



En las calles de Madrid


En las calles de Madrid, 
se pierden los retazos
de recuerdos 
que me confesaron que
alguna vez, 
encontré tus labios perdidos
tras el desencuentro de un destino, 
que deja lo amado 
sin ser, 

En las calles de Madrid
no sé si transitar
o ser sólo un destello
de incierto pasado.

En las calles de Madrid, 
se derrumban los sueños aplazados, 
y tengo el ideal 
en aquel amor que conocí
cuando aún creía 
en las primeras veces.

En las calles de Madrid.


Y se llama Gaza

 
En la ciudad olvidada,
fantasmas pueblan el cielo
sepultado por la tierra;

allí, en la ciudad sitiada, 
es el frío tras el fuego
un renacer la muerte

de nocturna tempestad.

En la ciudad que yace 
tras el eco de estallidos,
no es ciudad ni es nada, 
busca el amor en los rastrojos
de silencio, 

y enredado entre hojarasca, 
encuentra vida
tras el fusil sionista
si entendiste que 
esa ciudad está en Palestina

y se llama Gaza.