Creía que me dolía el amor,
pero era,
en realidad,
el paso del tiempo.
Ser consciente que no volverás,
-que no volveremos-
a ser los de antes.
Quisiera entender
lo incomprensible;
por qué el amor
es aferrarse
a la fugacidad y al miedo
a la fugacidad y al miedo
de esta vida sin sentido.
Porque creía que me dolías tú,
pero era yo mismo siendo
fuego en el incendio.
El tránsito
que proyecta un monólogo
interior
que me acerca y aleja
como espejo
de mi deseo,
en tus ojos,
tu boca,
tus manos tan similares
a las mías.
Amar es aprender a echar de menos
saber que todo se pierde
y a pesar de ello, naufragar.
Creía que me dolía el amor,
pero en realidad me duele
el tiempo.

