martes, 9 de junio de 2026

El despertar

 
Tiembla en mis pupilas
el castillo de arena que construimos,

la llama que se apaga al encenderse el sol, 

una noche a las doce del mediodía
es buen momento para descansar
todo lo que no tendremos
y nos robó el destino.

La poesía es esa región
donde es posible lo que nunca será, 

no le llames nostalgia, 
llámalo Libertad, 
y entre tanta gente de mentira, 
celebro la vida, 
al saber que viniste a rescatarme.

Mis puños cansados
agarran los años y se les escapa
la vida.
Dónde está lo hallado, 
cuál es el descanso de este guerrero
exhausto que buscó respuestas
donde no había?

Te busco como quien encuentra
lo que no hallará
y la esperanza 
es la palabra
que hace cada día más difícil

el despertar.

Sólo eso, darnos cuenta 
de que todos duermen con los ojos abiertos,
y nosotros fuimos
porque pudimos ver más allá.









Cambié


Cambié tus ojos de muchacha
que perdió su cometa 
ante el vendaval de la vida, 
por mil despedidas, 

y siendo yo mismo el de siempre, 

cambié.

Cambié tus manos
que fueron raíces de la naturaleza herida, 
gorriones sin jaula, 
banderas blancas manchadas por caricias
que dolieron más que 
el despertar, 

y yo, 
cambié
para llevarte por siempre en mi olvido,
ese,
que llevo tan adentro.

Cambié tu luz por mi oscuridad, 
tu boca por la palabra 
que defina al mundo, 
el dolor mío fue la mirada que sangra, 
el amor que enloquece
antes de haber sabido qué es 
la locura (...)

cambié todo
y tú fuiste, habiendo cambiado también,
el más soñado viaje
en el que se mudo nuestra piel
por este transito sin sentido
de estar vivo.




Huyamos de aquí


Antes de que la locura 
o el tiempo de descuento
de esta vida sin guiones, 
nos alcance, 

agárrate a nuestro destino
que viene y va, 
que nos nombra 
en el grito del silencio, 
azar caprichoso y lleno de vanidad, 
cruel o bendito;

coge mi mano, 
y huyamos de aquí.

Tan lejos como la vida
como el lugar donde prohibir 
sea la prohibición
de los cuerdos, 
que antes de estar alejados 
por el telón opaco 
de un triste recuerdo

se cogieron de la mano
y huyeron de aquí.





 

Una vida perdida

 
Cada día muere la noche
entre mis deseos 
y tu posibilidad
de sentirme, 

espero como quien espera 
a la esperanza perdida
que no llegó a encontrarte.

En cada estación renace el verano
para llegar a una vía sin nadie.
A una vida perdida

Cada sol amanece tarde
y el horizonte es un destello 
de despedidas
cuando, en vigilia,
paso las madrugadas 
recordándote.

Y escribo 
y me voy tras la esquina 
a recorrer el planeta, 
y te odio y te venero, 
cada respiración inhalo el veneno
de estar vivo 

y no saber para qué.

De ser el mayor ciego, 
ese que no sabe ni quiso 

ver.




domingo, 7 de junio de 2026

Que tan sólo soñaba con soñar

 
Tus ojos,
una marea que abanica al vacío, 
un huracán que moja la costa 
donde me siento
ya desde hace tanto tiempo
a esperar a la tempestad,
sabiendo que seremos,
tarde o temprano,
sólo, solamente 
olvido.

Guardo los imposibles por vivir
en mi perdida cajita
de coleccionista malherido en el costado
por nuestra traición 
tal vez nunca cometida,
o si lo fue,
fue por sobrevivir en este mundo 
de blasfema a la belleza
que muere matando.

Buscador de la Verdad,
de la emoción que define a la Emoción, 

sabio en sentimientos, 
suspenso en práctica de vivir;
 
qué difícil es 
apostar a un ideal que no camina
pero es la única esperanza
de mi corazón 
que lejos del pecho,
late débil 
entre salpullidos sin amor.

De privilegio y castigo,

de peregrinajes sin saber cuál es el destino
tras tanto caminar,
por las barriadas 
que los gatos salvajes 
maldijeron
y donde no pude defenderme yo
que tan sólo soñaba con soñar.





América en bici

 
Viajar a lomos de un caballo de acero
sin pasado 
y con la soledad
como castigo,
para llegar a ser tan libre
que de la libertad soy esclavo,

secretos del mundo
entre paisajes de luz estiércol y mármol. 

América es el edén de poetas 
que me contaron
las pesadillas, las luces
cuando sólo era alumno
en una academia de brujos y sabios, 

y entendí que viajar es entender 
que dentro de ti
hay planetas por conocer
que dentro de ti
hay países que se contradicen 
como tus afectos e iras, 
y grandes alamedas de inmensidad 
llena, 

porque soñar es llegar a donde nadie llega
allí, tan cerca y tan inalcanzable 
como a ti mismo

en la aventura que empieza
y nunca acaba 
de amar (te) 
y luchar por un mundo mejor 

entre tanto miedo
entre tanta mentira.







Tormenta que dejé o me dejó

 
Como la tormenta de corazones
rotos que me dejaron o dejé pasar, 

así miro lo andado
con la fiebre eterna del eterno enamorado
que busca y no encuentra, 
que llora olas de océano violento 
entre la espuma 
y la sal.

Como un poeta que no sabe muy bien 
para qué 
pero sí por qué 
relata un testamento que nadie leerá, 
sólo los arcángeles heridos
por las lanzas de Cupido
entenderán en mis ojos
tanto deseo

tanta soledad.

Y este que camina y huye más
que busca
soy yo, 
un ancestro de mi pasado, 
un suburbio maldito
que lame el plato donde nada hay
que besa al aire
porque llegué tarde a tus labios, 
acordeón que suena en la desesperación

y despedida

de una eterna canción
que acaba como empezó.

Como la tormenta de corazones rotos
que me dejaron o dejé pasar

(...)