Viajero
de alma infinita,
miras a los ojos
que no te ven,
si en alguna vida
desprendes la luz
de estar presente,
y quieres volver
y quieres volver.
Viajero de ideal roto
en el arrabal del tiempo
del centro de tu pecho
palpita el mundo,
desiertos, culturas
y mil mares.
Esquivo acordeón;
tus pies,
cuyas huellas
recorren los besos
que no te dieron
y renacen en el sueño
de partir (...)
Allí
tan lejos como el ansia
de tu pasión
que deambula
entre montañas y playas,
iglesias, soles, peatones
mientras la vida pasa
en el carrusel
de luces y sombras
con tu ganas de seguir.
Viajero.

