miércoles, 25 de febrero de 2026

Te miro

Clavo la mirada en ti,
y así como te miro, 
te dejo ir, 
que vueles como el pájaro 
sediento
que entre raíces y sueños
separa la vida, 
la tierra 

y el amor.

Te miro 
y en lo que dura este acto sensible, 
muero sin que tú me digas nada, 
sólo con mirarte 
se alza un gigante 
entre las ruinas 
de esta estación perdida
llamada alma, 

Clavo la mirada en tu sombra, 
amor que viaja en carretera, 
y vuela con libertad 
entre otoños y flores, 
tras la ventanilla del bus, 
conserva la magia tu mirada, 
mientras las venas de la noche 
agazapada, 
vigila el mirar de tu mirada 
tras lo invisible del espejismo, 
y reto al dolor 
en este tiempo cansado, 
muriendo por los dos,
diana el corazón
de flechas y ojos que te vieron
en el pasado.





La luna y el sol

 
El arte es desenredar
esta bola de lana
que es el mundo circular 
e infinito, 
como cuando un gato 
juega con el ovillo;
como cuando después de un beso
la inercia del amor
nos pide un rato más 
de eternidad

Guardamos un niño 
que intenta resurgir 
y se esconde en nuestro pecho
lleno de alfileres  y escudos
bastión de tu nombre 
en esta ciudad,
y la vida es el sueño
de un hombre cansado de claudicar, 
la estrella que arde bella y amenaza, 
la muerte que ronda
por los bulevares de la razón, 
los instrumentos fallidos 
de la luna 

                               y el sol.




jueves, 19 de febrero de 2026

Como un destello

 
Como un destello de paz
en esta felicidad ciega, 

hablo en  los ojos, 
callo con la voz, 

respiración entrecortada 
en mitad de un beso 
entre penumbras

como los Carnavales de Venecia
que dieron lumbre a mi corazón.

Vicenza me quiso amar, 
y yo, 
buscando un destello de paz, 
escribo con las sombras
de este reflejo ciego,

de esta letra
que no escuchas, 

del silencio que dio paso
al instante donde 
coincidimos 
al igual que cometas
que colisionan a su paso

hoy siempre ayer

en el recuerdo.




Volver a Valencia

 
Volver allí donde
mi piel halla lo perdido del alma.

Valencia 
canto de pájaro herido,
rincón de desvarío
en la inmensidad 
de esta locura errante 
y soñadora
                      que se prende en llamas.

Confundí la enfermedad 
con el dolor, 
tú entendiste el delirio
tras el arte, 
y al final si el poeta es un impostor
quiero ser yo el que se reivindique
en este mundo  
                          por amarte.

Vuelvo allí 
donde el mar se confunde con el monte, 
donde el lector y el aventurero
se mezcla con gente que brama
ardiendo en su estupor u odio,

Valencia, 

destino de mi dicha y desventura, 
escritor en las plazas vacías,
utópico 
con el corazón lleno 
de espinas.

Vuelvo 
Valencia.




Vida o desamor

 
Tus ojos son 
dos piezas extraviadas
en este puzle que algunos llaman
vida o desamor.
 
Manos que se rompen 
como cisne tembloroso del lago
en donde cruzamos nuestro nado
durante aquel siglo 

tú y yo.

Eres un imposible 
al que temo, 
porque puede 
que haya en este silencio
demasiada realidad.

Y te amaré después de amar, 
mientras otros 
nunca supieron 
hacer poesía
de tus ojos a los que reclamo, 
                                    como ruido hecho compás, 
                                    como vértigo de la alegría
que tiembla en este suspiro.

La distancia no es sólo lejanía,
pues mis manos a pesar de llegar tarde
fueron las primeras
en rozar tu alma cansada
de esperar tanto y tanto.





Cazador

 
Soy un cazador de palabras
que como diana 
hace centro en tu corazón flechado
por mil locos 
que te asfixiaron con su beso.

Soy cazador de versos 
en la fantasía que encendieron tus labios,
con la soledad 
como única compañía
que te puedo ofrecer.

Soy un cazador de palabras
que escapan 
                huyen
                        vienen...
y se posan arriba 
en la constelación de la memoria, 
culminante y dolorida.

Soy un cazador 
de la sublime desgracia
de ser artista que nadie escucha 
y esta voz que no se vende
                               te reclama
para cazar sueños dormidos
en la consciencia de la noche
desierta.

Cazador de la belleza
en la quietud de los cipreses,
en la libertad
de esta celda aislada.

Soy cazador de palabras, 
cazadas palabras
en la luna errante 
de nuestros deseos 
que deliran al vaivén de una vida
que queremos congelar pero arde 
como nube de sílabas
en esta fiebre de paz y guerra.




El mismo poema

 
Volver a escribir dos veces
este mismo poema, 
es como vivir la aventura más bella, 
-pero sin ti-

resurgir, renacer
ante la dulce pena
de no saber si paso solo la Navidad, 
o esta Navidad está más sola sin mí.

Las camareras me preguntan 
por mi afán de conquista, 
pero voy a escribir otra vez
el mismo poema.

Y hacer de la noche, día, 
atemporal momento
que habla de la eterna
sonrisa
de aquella mujer que me saluda
sin llega a sospechar 
que le volví a escribir una canción, 
sobre el tiempo
que terminó en lo que empieza 
nuestra vida.