martes, 16 de junio de 2026

Amanece

 
Amanece 
y todas las letras de mi pensamiento
te nombran, 

mujer que me piensas
sin pensar, 
mujer que te entretienes con la rutina
y de reojo ves estos versos
soñando en el sueño posible
que salve al naufragio
de la realidad.

Más allá de los deseos frustrados
por quien se adueñó de la luz
y de todas la estaciones,
amaneció ya en nuestros rostros 
que dudan, 
y te miro como quien mira
al amor
porque sé que detrás de esta habitación
vacía, 
estás tú.

Vengo de un barrio 
de rechazo y dolor
lleno, 
y ahora que amanece en esta súplica
de lamentos,
haberte imaginado, 
besarte;
fue el mayor consuelo
de un mundo negro y triste
por todo aquel que no te haya visto
llegar.

De quien no haya sentido
los ojos tintineando 
en los espejos,
de quien ama sin amor
de quien besa por besar.

Amanece y aquí a mi lado,
tu no estás.



Contra la tempestad

 
Lejos, en un horizonte perdido
mi amor seguirá 
por ti, igual, 
las tormentas del pasado
calaron en los huesos,
pero el alma lucha 
siempre
siempre

contra la tempestad.

Te soñé en tierra de nadie,
te encontré al lado mío, 
y aunque el desierto
no es más que la nostalgia de frío, 
llegó la noche 
y todo 
lo arrasó la tempestad.

Lejos,
seguiremos incautos al destino
que nos desarmó
en esta guerra
en este juego de cuchillos
sin igual, 
la lluvia en los ojos,
barro en nuestras botas
y entre tu pecho y el mío

una lucha sin sentido
contra la tempestad.






miércoles, 10 de junio de 2026

Qué andarás haciendo



Qué andarás haciendo?
(...)

Libre o rehén de este aullido
que te reclama, 

qué anhelos mecerán tus pestañas 
observando a alguien que no soy yo.

Latiendo el despertar 
de algún lejano sueño
que habla con mi voz, 

qué andarás haciendo...

Qué harás en esos días 
grises y de tormenta, 
girando la cucharilla del café
con la elegancia de una dama
que arriesgó en las quimeras, 
para verme cruzar la esquina
tras aquella distancia sin pasado
pero tan cerca...

que te esperaría 
en este imposible 
de luz.

Qué andarás haciendo,
de viaje 
y extraviadas las maletas.
Llorando tras la ventanilla del avión,
con el silencio 
de una descorazonada princesa 
en el reino del abandono,
entre tantos lobos 
que te aúllan
sin que ninguno entienda la melodía
de tu canción...

Y yo, 
componiendo un poema
junto a la inspiración de Ismael, 
viéndote entre mil espejos 
que nunca se compararían con el color
de tus ojos, tu piel
de las montañas de las nubes
del cielo, 

dime, chica sin nombre
qué andarás ahora 
haciendo...


martes, 9 de junio de 2026

El despertar

 
Tiembla en mis pupilas
el castillo de arena que construimos,

la llama que se apaga al encenderse el sol, 

una noche a las doce del mediodía
fue buen momento para descansar
todo lo que no tendremos
y nos robó el destino.

La poesía es esa región
donde es posible lo que nunca será, 

no le llames nostalgia, 
llámalo sentirse libre,
y entre tanta gente de mentira, 
celebro la vida, 
al intuir que viniste a rescatarme.

Mis puños cansados
agarran los años y se les escapa
la vida.
Dónde está lo hallado, 
cuál es el descanso de este guerrero
exhausto que buscó respuestas
donde no había?

Te busco como quien encuentra
lo que no hallará
y la esperanza 
es la palabra
que hace cada día más difícil

el ser consciente 
del sueño de estar vivo.

Sólo eso, darnos cuenta 
de que todos duermen con los ojos abiertos,
y nosotros fuimos;

porque pudimos ver más allá.










Cambié


Cambié tus ojos de muchacha
que perdió su cometa 
ante el vendaval de la vida, 
por mil despedidas, 

y siendo yo mismo el de siempre, 

cambié.

Cambié tus manos
que fueron raíces de la naturaleza herida, 
gorriones sin jaula, 
banderas blancas manchadas por caricias
que dolieron más que 
el despertar, 

y yo, 
cambié
para llevarte por siempre en mi olvido,
ese,
que llevo tan adentro.

Cambié tu luz por mi oscuridad, 
tu boca por la palabra 
que defina al mundo, 
el dolor mío fue la mirada que sangra, 
el amor que enloquece
antes de haber sabido qué es 
la locura (...)

cambié todo
y tú fuiste, habiendo cambiado también,
el más soñado viaje
en el que se mudo nuestra piel
por este transito sin sentido
de estar vivo.




Huyamos de aquí


Antes de que la locura 
o el tiempo de descuento
de esta vida sin guiones, 
nos alcance, 

agárrate a nuestro destino
que viene y va, 
que nos nombra 
en el grito del silencio, 
azar caprichoso y lleno de vanidad, 
cruel o bendito;

coge mi mano, 
y huyamos de aquí.

Tan lejos como la vida
como el lugar donde prohibir 
sea la prohibición
de los cuerdos, 
que antes de estar alejados 
por el telón opaco 
de un triste recuerdo

se cogieron de la mano
y huyeron de aquí.





 

Una vida perdida

 
Cada día muere la noche
entre mis deseos 
y tu posibilidad
de sentirme, 

espero como quien espera 
a la esperanza perdida
que no llegó a encontrarte.

En cada estación renace el verano
para llegar a una vía sin nadie.
A una vida perdida

Cada sol amanece tarde
y el horizonte es un destello 
de despedidas
cuando, en vigilia,
paso las madrugadas 
recordándote.

Y escribo 
y me voy tras la esquina 
a recorrer el planeta, 
y te odio y te venero, 
cada respiración inhalo el veneno
de estar vivo 

y no saber para qué.

De ser el mayor ciego, 
ese que no sabe ni quiso 

ver.