miércoles, 23 de diciembre de 2020

Distancia

 

Marcada por la distancia,
las Navidades se presentan 
enmascaradas, febriles, 
tapiz de nieve blanca 
en los arrabales de los corazones 
tristes.

Nos hemos separado, 
y estas fechas marcadas
no son más que estelas en el cielo,
los regalos se abren
con los ojos cerrados, 
porque nunca en una cena 
estuvo el otro
tan lejos.

Pero la espera tiene esperanza, 
y seguro que el resto de días del año,
tocará brindar,
la luz en el pecho nunca se apaga, 
cuando fantaseas con un niño
al decirle qué es Navidad,

extraña Navidad.


lunes, 14 de diciembre de 2020

Ave de paso que quiere querer


Quisiste ser ave de paso, 
y pasaste
por la pasión y la espera de un beso,
quisiste romper la bruma de tanta rutina
con el diamante 
recostado
en la voz que no dice;
'te echo de menos'.

Sabes que la vida es eterna 
cuando no tienes más que decirle
a la Vida 'hazme tuyo',
quisiste pasar de hijos y promesas,
y a la vuelta de la esquina 
te esperaba con apariencia 
de mujer muda,
el mundo.

Y con esto te escribo hoy, Peregrino, 
que no sabes querer, 
porque has sido querido bastante,
patético y radiante 
como la luz de un rayo, 
como quién demanda rosas muertas
al amor, 
y da el corazón 
sin casarse con nadie.


martes, 8 de diciembre de 2020

Corona de sal


Eres un viaje a cualquier isla desierta, 
la voz que se rompe en el mercado,
fatiga de estar siempre ideal, 
una media rota tras el invierno, 
renacer de esa flor de tu terraza
en primavera.

Lo que hablan de ti otras mujeres
te cansan, 
vives en un paraíso lleno de vacíos,
mujer; ni más ni menos, 
digna en cualquier esquina, 
en cualquier pergamino del tesoro nunca encontrado.

Un camino de gorriones en el aire
viajan por tus caderas,
objeto en la cabeza de la prisión de tantos, 
borracha de luz, arco iris en los versos 
del tiempo que no volverá. 

Tú, 
viajera que no conoces 
dónde empieza o termina el día, 
que sabes que no naciste de una costilla, 
vientre que hierve 
media luna de callada sonrisa, 
corona de sal.

No me quieres ver, 
ni que desordene lo que viviste, 
para que te arrodilles ante la libertad perdida, 
mirada de Ché
en tus ojos con las dudas 
de lo que fue nuestro.






El estribillo de esta canción


De repente te veo entre la gente, 
y no sé si agachar la cabeza 
o seguir escribiendo en la barra de este destartalado café, 

no sé bien el motivo de que haya tanto miedo, 
tanto respeto a lo natural, 
te veo entre la gente 
y no sé si reír o llorar.

La lluvia de otoño no limpia el alma, 
demasiado cansancio, 
demasiado compromiso 
de los que creyeron 
que la vida termina con un sí quiero, 
sin saber que acaba 
en la poesía del sol cada mañana en tus ojos, 
esa poesía que se convirtió 
en la eterna fecha de caducidad
de mis días muertos.

Al final tengo en el regazo la libertad que te falta, 
y preguntas por qué, 
de repente te veo entre la gente, 
eres el garabato de una niña que baila llena de miradas ajenas
en el estribillo de esta canción
con más dolores que fe.



 


Círculos


Círculos de conexión plena, 
así fue y así se fue, 

y vas a ser aquel espejismo hecho realidad, 
ibas a ser la esencia de amores imposibles
en círculos vacíos.

Hablo de un espíritu y besos tras el cristal, 
deshechos entre las palomas, 
tardes de miércoles, 
círculos de personas que no dicen nada, 
y hablan de círculos.

Sólo quisiera entender el por qué 
de una palabra herida, 
así fue y se fue, 
ella era aire y nómada, partió, 
yo era aire y en remolino me convertí.

Círculos.