viernes, 16 de junio de 2023

Personas que gritan


Nunca se valora lo que se tiene,
siempre extrañamos lo que se fue...

borrar la palabra
es borrar la memoria

y mareamos al destino
bailando un tango maldito
de la mano del capitalismo,
el miedo y el estrés.
(…)

Y es que este sistema MATA,
nos llenamos de avaricia,
para dispara en el espejo del vecino
por nuestra soledad,

no valoramos lo que tenemos
ni quien está a nuestro lado,
y al final la vida es una absurda
posesión de cobardes,
en lugar que un regalo.

Murió el sueño
de que la riqueza material
fuese repartida para todas y todos,
y en este juego de imbéciles
gana el más despiadado
que devora a su presa,
ridiculizándome como poeta,
pues el sentimiento termina
siendo un producto
que se compra y se ofrece
en venta.

Me da asco tanta prostitución
de lo auténtico, de lo noble,
en el espejismo de reflejos y apariencias,
la naturaleza no tarda en rebelarse
con tsunamis y sequías;
fronteras
a la burbuja del primer mundo
donde damos gracias por respirar,
y formar parte
de esta PUTA MENTIRA.

No toleramos lo diferente,
sólo de puertas para fuera,
la televisión perfiló
el cuerpo de la mujer,
la necesidad de la gente,
y el deseo es un escaparate,
del que compramos
mierdas que se usan
y luego ya no nos valen.

la mente organiza calladamente la vida
mientras dos corazones anhelan
una verdadera Revolución,
perdidos ya no saben conectarse
porque sienten
como unas máquinas al mejor postor,

all you need is love
sociedad amordazada, personas que gritan.


jueves, 15 de junio de 2023

No me pidas


No me pidas más amor,
mi bondad es del sol,
de la tierra,
del mar,
soy caminante que se perdió
en las heridas abiertas
que dejó
la soledad,

pero, no me pidas
más de lo que soy

un alma que defiende como puede
la dulzura
en tiempos de traición, tan extraños
para extrañar,
no me pidas que te dé amor,
si lloro en lo más hondo de mi locura,
fue buscando motivos
para poderte amar,

La vida es sal y azúcar,
espera sin esperanza,
pasión torpe a veces,
muerte en vida cada lunes de mañana,
no me pidas más amor,
ya no soy nada,
sólo un corazón que se cierra
de tanto pensar,
una mente cansada de latir,
equilibrista al renunciar
en cada huida sin ti.

Pero no me pidas más de lo que soy,
cuido tu recuerdo como quien cuida la flor
más bella del jardín,
somos retiro en el desierto,
que es el mundo,
de tu cuerpo como fuente,
que me da de beber,

y nuestra alma es un roto pergamino
que me enseña el camino de regreso,
donde siempre quise pertenecer.


A veces


A veces está bien desprenderse
de lo vivido,
de los recuerdos que nos anclan
a una existencia
que ya no es la presente,
a veces merecemos otra oportunidad
por encima de la tristeza que provocó

el delirio

de amarte tanto;
tanto como nunca sabré si mereces (...)

A veces se robó el tiempo
en la nostalgia de nuestra verdad
manchada de lo incierto,
tan sola,
fui un marginado que se chocó
con tus labios
y persiguió la necesidad
entre las ruinas
que siempre te nombran.

Los buenos momentos tienen
su doble filo,
-cual llaga de sentirme indefenso-,
fuimos latitud en la distancia
que hizo de tu tristeza
herida de mi herida,
como una luna suicida
en un incendio del cielo.

A veces está bien desprenderse
de lo vivido,
de recuerdos que son ballestas
que guillotinan el alma,
de creer que la dulzura tendrá cobijo
en el sueño perdido,
y quererte
cuando has perdido la fe
en el amor
que como todo en esta vida
se acaba.


Himno

 
La tristeza tiene su himno en tus manos de papel,
y se empequeñece el cielo
cuando el amor no se corresponde
con la realidad,
sabrás que existimos para respirar sueños,
quita el amor del mundo y la desolación
será la plaga de barbarie
en nuestro despertar.


Expulsado del paraíso

 
Expulsado del paraíso
sin mayor razón ni lucha
que las horas por venir,
que las lunas rotas en este vergel
podrido,
entre tanto odio (guerra)
y en tus ojos claros
el intento fallido
de ser por siempre niños.

Ella se enamoró de un poeta
sin saber que la poesía vivía en su corazón,
despertarla era cuestión de cariño
y tiempo,
para que en lo que dura
lo que no era de ellos,
la libertad corrió ríos
por la playa siempre temida
del desamor.

Expulsado del tiempo
de las hadas vanidosas de la dulzura
en vorágines de ego.
Ella besó la sepultura
en los veranos repetidos
tras tanto que se dijeron en la vida
a través de este eterno silencio.

Él rompió su camisa y su clero;
¿cómo enfrentarse al ruido
que hace la amenaza inexistente
de aquello que creyeron? (…)

En un viaje los dos se encontraron
y en lugar de estar entre multitudes
solos se miraron,
se besaron

y la historia empezó a acabarse
de nuevo.

El amor es poder elegir a todos, a todas,
pero quedarte y apostar por ese alguien
que soñó un día con una canción
para los 2.


A golpes


A golpes he crecido
pero mi alma se amoldó con el viento,
con el aire de la luna,
con los celos del sol,
he crecido maniatado y a la deriva
con la esquina de las calles
en mi esquina,
y sobre la espalda
el peso del amor.

Lo que me hace escribir
es escupir en las manos
a quien me robó
el cielo salpicado de estrellas
tan lejanas que nunca serán mías,
tan de tus ojos que en ese prisma
el relieve de la luz
dio este color.

A golpes crecí tan salvaje
que hago dudar a la vida,
tan fuerte en mi debilidad dañina
escribir es la agonía de adicción
sin prestar atención
al olvido que no se olvidó
de tu nombre
y tu forma de besar.


Eras

 
Eres una leve brisa
en este huracán,
el consuelo del tiempo,
que se encontró conmigo,

Eres dos piernas que caminan
en mi espalda
las huellas del techo
el recuerdo del olvido.

Eres la paz en esta batalla,
la agónica verdad de los que siempre
se fueron,
eres un camino de espinas,
la mentira
que es escribir poesía
sin nuestra alma adentro.

Eres el temblor de un encuentro,
un cruce de caminos
eres el dios de cupido
con el arma de esta palabra.

Eres la espada
que me atravesó,
la muerte de la historia
para que cuando todo acabe

el amor renazca.


Ridículos


Ridículos,
siempre alguna vez me distéis de lado
pero sois vosotros los locos integrados
en este sistema,
que coméis mierda
mientras yo robo al estado.

Ni me igualáis de arte, belleza,
haced una foto a esta sonrisa;
habéis matado al niño que tenéis dentro
con el interés dañino
en vuestra burda poesía.

Jode tener a alguien
que no se puede controlar
(don Sancho pensó que yo era peligroso),
y no se contestaron a las suplicas;
busqué comprensión
cuando encontré silencio
en los abrazos sin memoria
y mis mensajes rotos.

Ridículos,
siempre alguna vez me distéis de lado
pero sois vosotros los locos integrados
en este sistema,
que coméis mierda
mientras yo robo al estado.


Arrastrados


Cuando te arrastre la ceguera de haber creído
en esta realidad (que es mentira!),

te lo grito bien claro, es una puta mentira,

y quieras patentar mi forma de besar
mi forma de caminar pisando Marte;

sabrás que todo es un leve aire imposible
si volví a definir la libertad.

Que te amarraste a un carrito de bebé,
a emborracharte sólo en fin de año,
cuando veas el desastre de ser alguien
colgando de los brazos de mil tipejos
los que hicieron
que olvidases tu esencia

serás ciega y te lavarás la boca
por decir que estaba loco aquel
que se ríe del mundo,

a pesar de haber gente como tú.


Arte2


El arte de no pertenecer a nadie nada ni dónde.

(haciendo cada paso lo mejor de lo vivido)


Soy


Soy lo que ves,
tan transparente que me diluyo en la luz,
privilegio de un hombre que habla
frente un ordenador
y desenmascara la hipocresía.

Tan consciente del letargo
de saber que no se llega
a la meta,
me duermo en el sueño
de besarte
y todas mujeres son pocas
si una noche adolescente
perdí a mi estrella.

Soy lo que ves.


Ira


Esta ira construye cimientos
para un futuro de paz,
injusticia de tu boca aullando tempestades
y mi alegre melancolía de estar solo,
e insultantemente libre.

Vomito tiempo perdido
cuando no me hiciste caso,
y te superé,
cuando creíste ganar y fui más fuerte,
esta ira construye madreselvas en mi frente
y ata golondrinas a mis pies.

Llueve segundos en el reloj
de arena,
abrazas ya cansada de esperar
la sombra que da oscuridad
a un poema,
y toda la rabia se queda en lo imposible
de haber querido otra posible
realidad.

Y yo, yo mantuve
tan cerrada mi frontera
que no entiendo el por qué,
de tener un tesoro entre mis penas
pues el diamante se pule
creando belleza
cuando nadie me ve.

Esta ira enhebra la luciérnaga sin luz,
en el metal del tiempo,
te cansaste de esperar,

no te culpo

todo fue tan irreal que se terminó
al comenzar,
porque dios juega
a los desengaños.


Papel en blanco


He construido en un papel en blanco
castillos que nadie habitó
pero tú siempre fuiste mi fe.

He llegado a la última frontera
y entre edificios hechos de gloria y miseria,
sucumbí,

pensando en ti,
amor,
pensando...

Me he bañado
con el agua de mi boca
en las playas perdidas de la imaginación,
un poeta siempre será un niño que se salvó
del incendio
que entre competencia, envidia y celos
quiso construir un mundo paralelo
donde resida la luz del sol.

Pensando en mí,
desamor.

He edificado casas que el aire
arrasó,
titanes de hojalata que encarnaban
las vísceras de mi corazón,
Me hecho un imperio de la nada,
y siendo grande perdí
la batalla
por apostar a todo lo que me falta.


Tempestad


Se aferra la tempestad
que choca contra las ventanas;
-y mi corazón-,
rastrea entre sus pedazos rotos,
tu mitad.

Mientras, sólo le queda
en pleno aullido el barrunto
de cuando éramos dos huidos
de la apariencia.

En la marea de gente,
se marchitan las olas
que no quieren volver entre sí,
letargo de sentirse libre
y la muerte vuelve
al empezar en tu boca
mi final.

En el gentío tú fuiste
la que se enamoraba
del olvido,
la que caminaba descalza
por la ciudad,
arenas me separaban de ti,
y tan cansada nunca tuviste puerto,
en el océano del tiempo
en el que te encontré.

No hay otro tiempo
en el que me reconozca
que el pasado lleno de
sombras,
lunares en tu espalda
que juegan al jeroglífico
de la tormenta
la que murió en el cielo
de tus ojos entreabiertos al besar,

de mi cuerpo preguntándose
cuando volverás.


Inmensidad


Después de nuestro encuentro
viene la inmensidad,
de aquellas palabras no dichas,
de aquel humo en la mirada de ceniza,
de contagiarme con infinitos
como un papel en blanco,
una guitarra (...)
y a pesar de mezclarme con mí mismo,
dejo de ser eterno porque tú
por mí ya no apuestas.

Y fingir que todo me da igual,
olvidándome de ser libre,
fingir ser ola en el mar,
que se choca contra la resignación
y la tristeza de los que creen saberlo todo
en los barrios,
lugar de muertos que quisieron
alcanzar ser alguien,
pero en la cárcel de su mente se exiliaron,
mientras yo como el aire ansiaba
el espacio sin límites de mil aves
rompiendo el cielo.

Hay un sólo camino para la poesía
en esta vida que es infierno de tantos,
y es la alegría de vivir, el luchar por ti,

porque después de nuestro breve encuentro
quedan siglos para reflexionar…

La poesía como arte estético
muerde la boca que le da de besar,
como aire necesito reivindicar que estoy vivo
y que me amas,
aunque no sea verdad.


Baby

 


Sólo seré tuyo cuando sientas que me pierdes.

Por eso, hasta la vista baby!


Lumbre


Eres una lumbre en la intemperie,
el abrigo tras la lluvia,
-la luz-,
te llenas de la canción que a media noche
se estrella contra la ventana abierta
de mi corazón.

Y ya no sabes si maldecir la tempestad
de nuestras miradas que eclipsaban
el sol del último verano,
sin entender de soledad
cuando te hablo de la libre opción
de soltarnos de la mano.

Somos tránsito de aceras y quietud,
viaje a fin del mundo,
donde empiezan los viajes,
eres unos ojos que me miran al caminar
aunque no estés presente.


Viento


Un viento de luna desbarata mi flequillo
y los sueños de fuego por renacer a tu lado
se convierten en espejismos,
que como cristales rotos
huyen de los puertos
con la luz muerta
de cualquier faro.

Se amansa la madreselva,
en el zumo de tilo, y avellanas
volvemos a caminar las huellas pisadas
queremos ser nómadas forajidos
en inútiles cruzadas.

Pero se hunde en el abismo
la vibración de esta cadena
que ata,
que nos sepulta al vacío
y tras la ansiedad me ausenta.

Un viento vuela en mi mano
para escribir la canción que habla del mundo
pero nadie lee,
quizá algún día me necesites
y juegues a creer (…)

en un dios extraviado en mis pestañas
y vuelvas a ver el sol tras un eclipse
en nuestra piel.


Te acuerdas?


Me robaron la juventud feliz,
me resistí y aunque no pude con tanto odio,

en los albores del tiempo,
renací de mis cenizas, renací.

Grande, y habiendo superado esos miedos,
me robé yo mismo en el espejo
y ahogado en un grito te llamé,

te acuerdas, niña manzana?

Perdí siendo tan grande,
quizá por eso, me extravié del humo de mis pasos,
juventud perdida,
años locos ahogado y salvado
en la inmensidad de la locura.

Pensé que siempre habría alguien mejor,
alguien que me retaría provocando mi muerte
en el afán de compararse,
y sí, sin duda ese alguien me perseguía,

él era yo,
que no acabé con mis fantasmas.

Te acuerdas?


Tus ojos


Tus ojos son llamas negras
que evocan la hoguera
de mi desolación.

Tienes el alma llena de pena
y mi triste alegría es todo lo que te puedo dar.

Nunca me confesarás que me quieres
yo nunca te lo podré decir,
el mal trago de haber pasado
de ser niño a anciano
en aquel suburbio del extrarradio
me hizo soltarme de tu cintura
para querer agarrar el aire
que me empuja a huir.


Una canción


Una canción de amor choca contra el tiempo,

aunque salga ilesa,

la libertad más pura de tu corazón herido
se llena de frío,
y vuelve a perderse sobre una sombra
enferma.

A veces me emborracho de palabras
y las mentiras se mecen con la nocturnidad
de las horas
A veces el arte harta mi alma triste y cansada.

Una canción se da de bruces con el tiempo
y tú no me miras como antes.

Ni dices nada.


Tipejos


Los tipejos te gritarán “bella”
y tú, pérdida, no sabrás bien donde está
el amor,
la atracción
o
tu necesidad (...)

Y puede que mires con admiración
las cicatrices de chicos malos
que sólo encarnaron temerosos gritos
buscando respeto
eso que es lo que encuentran
pisando mi cielo,

en fin, pobres diablos,
nada más

que tipejos.


Entre ellos,
tú eres un cromo que coleccionar,
mientras él se ríe del sentimiento,
allí donde nunca hubo amor por la belleza
tú no tendrás belleza por tu amor,
y entre sus mentiras y el desierto,
sólo te queda
cansancio de caminar.

Caperucita eligió al lobo,
la noche se queda sin estrellas
pero qué más da…

si a nadie le importa tu corazón
en un mundo frío,
que se revuelca en el vacío;
y busca un abrazo para apagar esta sed
de olvido
ante la inmensidad.


Te doy


Te doy el miedo y el temblor
que da el amor
antes de acabarse,
pero también te presto la eternidad.

Nunca cambiarán mis ganas de ser libre,
y si me das una duda muevo la reina
en un juego de ajedrez sin frontera
ni libertad.

Anestesiado muero sin tenerte,
y si te tengo muero también,
como respirar y sentirme tuyo
pero no saber,
nunca saber (...)
Te presto mis alas cansadas de volar,
te doy un mañana sin lumbre,
hijo de la guerra bajo las sábanas
y banderas rotas de la República.

Te doy lo que no me dieron
tus alas
rotas
como las horas en las que se demoró
la vida.

Te doy la última hora
en la estación donde salieron
los trenes de este camino,
tumulto de quietud
silencio de tu voz.


Arde en el fuego


Este trago arde en el fuego
que en un portal
a orillas de nuestra memoria bebimos los dos,
cuando seguíamos la estrella de cometa fugaz
de la juventud herida,
la que fuimos perdiendo

                                         al dejar de luchar.

Y ahora me ves de rodillas
ya tan cansado,
con la humillación de creer que la vida puede ser bella,
cuando cada día reté al tiempo
...y tú no estabas nunca.

Porque no existía más que tu reflejo
en el estanque donde me suicidé,
este licor hervía en mi garganta
y la primavera fue sólo la nostalgia
de un tiempo fugaz, sangrando
el puñal en mi costado
al alzarse el sol
cada mañana.

Tengo todo, puedo con tanto;
que lo más nimio de un verso me devuelve
la luz,
esa que escondí porque tú no me sentiste,
tristeza al no saber sentir siendo libre,
que se acaban los caminos
y todo es volver, tropezar y reiniciar
en este tan inútil juego, como mágico,
que es permanecer de pie
en la tierra
sin beber de tus labios.


martes, 13 de junio de 2023

Arte


Me alegra saber que existes,
que aunque no te tenga,
te rozan mis sueños,
se empapan mis labios,
y la fantasía de tu cuerpo
entra poco a poco, 
muy lentamente
en la inmensidad de mi alma
fría.

Señorita;
que alegra saber que existes!
he de confesarte que has dado luz
a la sombra del tiempo;
porque convertiste en magia
a la rutina.

Mujer que resurges al atardecer
del acoso de miradas
y envidias,
haces menos huérfano de amor
a mí, que te miro ilusionado.

Hazme creer que la poesía
existe entre las ruinas 
de esta ciudad que se rinde;
que se rinde
y los locos como nosotros,
en el libro de habernos conocido, 

leemos estos versos 

y nos enamoramos.