lunes, 5 de octubre de 2020

Malherido

 
Quisiera escribirte, ahora que todo está perdido, 
ahora que somos marionetas del deber o del vicio, 
quisiera contarte, por eso te escribo
que mi corazón anda malherido.

Que sigo sin entender el amor, 
tampoco la soledad, 
que soy el más débil entre los fuertes
que se aferraron a la lucha 
de sobrevivir por las venas de la ciudad.

Que el paso del tiempo no existe
cuando discurrió entre ambos un momento de genio, 
que para convencerte hace falta que llegue
con su licor oscuro la nostalgia
a regar las ruinas de nuestras pesadillas,
las que un día fueron sueños.

Quisiera escribirte, ahora que soy más yo, 
que de lo que finjo, 
quisiera contarte, por eso te escribo 
que mi corazón anda malherido.


Vendrán


Del antes queda algo en el ahora,
tuve miedo, mucho vértigo,
lo reconozco, 
a las noches de celosía
de blanco y albero, 
en un mundo de pesadillas y de cadenas.

Mundo de orillas de fuego
en palabras ciegas.

Me quedé solo y recuerdo
esos días felices 
en los que creía no merecer la felicidad.

Todos queremos aferrarnos a algo, 
lo confesemos o no, 
pero las almas vibran, 
y nunca sabré si mi luna será eterna, 

tuve miedo, 
cuando la alegría se convirtió en una condena.

Ahora vivo sin vivir en mí, 
me respiro exhausto,
callo y asiento, 
de un pasado lleno de cicatrices
el futuro no se atreve a venir, 
de otros días felices como los que también tuve, 
no queda más que nostalgia
cuando vuelvo al mismo lugar
cuando me pierdo en tu mirada 

Regresando de dónde nunca debí partir.







 

domingo, 4 de octubre de 2020

Noches

 

Hay noches sin estrellas,
y suspiros que se pierden
en el cielo,
soledad que, amparada en las nubes,
desvela las mil incertidumbres
que componen un te quiero.

Hay noches de fantasmas,
y oscuras letanías,
hay noches en la que tu sombra
se dibuja en cada esquina,
cuando la niebla se enreda en las farolas,
y labios de mujer rozan la lumbre
de unas copas rotas.

Noche que suplica, luz y sortilegio,
de haberlo entregado todo
y que sobre un poco más,
neones que escriben los versos
entre la razón y la locura,
indiferencia o amor
en las avenidas de cualquier 
perdida ciudad.







viernes, 2 de octubre de 2020

En el bar de las palabras no dichas

 

En el bar de las palabras no dichas
se encontró el desencuentro,
(nuestras botas cansadas)
camarera de luz en la sonrisa
con el alma llena de la paz,
que los poetas buscaban.

Caminante sin patria,
ponme otra cerveza que quiero olvidar,
dame la razón por la que se sumergen
en tus ojos de gata, mi destino errante.

En el bar de las palabras no dichas
se encontró el desencuentro,
(nuestras botas cansadas)
artista de mar y brisa, 
con el alma que busca
cómo acariciar el destino con la mirada.

Huella fugaz que se cruzó,
si dibujas hoy el latido de un espíritu, 
yo te lo cambio por los pedazos rotos 
de mi maltrecho corazón.