La violencia dulce de tus miradas
que ponen en mí
esas manos invisibles
para creer que otro mundo
es posible,
más allá de las palabras mudas
a tantas tristes realidades (...)
Los ojos cerrados
se desvelan y me desnudan
cortados
por el viento
de esta fatiga que da sentido
al temor y
al sortilegio.
Y la vida es como una vela prendida
que se ve
temblando
ante una tempestad prematura
y el desamor.


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