Tu sonrisa ilumina mi tristeza,
música ardiente como latidos
en nuestro pecho,
y aunque la vida no es sólo poesía,
déjame vivir en esta fantasía
de estar vivo y ser consciente
de ti.
(...)
El mundo tiene
el color robado en la palestra
del cielo,
si no supe más que abrazar
aquello que
me mata;
como la frágil fortaleza
de que hayas sido la mujer
con más batallas
del Universo;
Mientras, yo,
habiendo coqueteado con el infinito
regresé del infierno,
en tránsito
al firmamento
entre la gente sin corazón.

