Una ráfaga de tiempo
tiñe la envidia que esquivé
y aún puede quien siga odiando
mi libertad,
entonces...
qué lo siga haciendo con fuerza!
Un ráfaga de tiempo
fue tu cuerpo,
tu mirada,
aquella despedida,
y es que el amor no se cuenta
por lo que dura
sino por su intensidad,
inmensidad
de una ráfaga de amor
en tiempos de ruinas
e incendios en el páramo
donde hubo tanta vida
del corazón.
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