martes, 9 de junio de 2026

Una vida perdida

 
Cada día muere la noche
entre mis deseos 
y tu posibilidad
de sentirme, 

espero como quien espera 
a la esperanza perdida
que no llegó a encontrarte.

En cada estación renace el verano
para llegar a una vía sin nadie.
A una vida perdida

Cada sol amanece tarde
y el horizonte es un destello 
de despedidas
cuando, en vigilia,
paso las madrugadas 
recordándote.

Y escribo 
y me voy tras la esquina 
a recorrer el planeta, 
y te odio y te venero, 
cada respiración inhalo el veneno
de estar vivo 

y no saber para qué.

De ser el mayor ciego, 
ese que no sabe ni quiso 

ver.




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