Lejos, en un horizonte perdido
mi amor seguirá
por ti, igual,
las tormentas del pasado
calaron en los huesos,
pero el alma lucha
siempre
siempre
contra la tempestad.
Te soñé en tierra de nadie,
te encontré al lado mío,
y aunque el desierto
no es más que la nostalgia de frío,
llegó la noche
y todo
lo arrasó la tempestad.
Lejos,
seguiremos incautos al destino
que nos desarmó
en esta guerra
en este juego de cuchillos
sin igual,
la lluvia en los ojos,
barro en nuestras botas
y entre tu pecho y el mío
una lucha sin sentido
contra la tempestad.


No hay comentarios:
Publicar un comentario