Crecida entre los escombros del mundo,
por el suspiro helado de lava eterna naciste,
cayendo como quien escapa de un relámpago
y eres
eres
la luz que la oscuridad propicia en días de
tormenta
y fatiga.
Loba herida que
desde el Este de un país revive,
guarda tesoros
en los lunares como ojos
de signos de interrogación
que navegan entre gente llena de vacíos,
nacida por la gracia de quien no quiere llorar
el cansancio atesora tus pupilas
pero tus puños en alto alzan
tantas ganas de batalla.
Sensibilidad de fuerte cobijo
que escondes
bajo la sonrisa de muñeca
en un palacio roto
te acompaño por cualquier viaje,
armadura de seda para tu alma
inquebrantable
o dolida
el pulso al tiempo,
las estrellas del firmamento,
somos.


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