Tus ojos,
una marea que abanica al vacío,
un huracán que moja la costa
donde me siento
ya desde hace tanto tiempo
a esperar a la tempestad,
sabiendo que seremos,
tarde o temprano,
sólo, solamente
olvido.
Guardo los imposibles por vivir
en mi perdida cajita
de coleccionista malherido en el costado
por nuestra traición
tal vez nunca cometida,
o si lo fue,
fue por sobrevivir en este mundo
de blasfema a la belleza
que muere matando.
Buscador de la Verdad,
de la emoción que define a la Emoción,
sabio en sentimientos,
suspenso en práctica de vivir;
qué difícil es
apostar a un ideal que no camina
pero es la única esperanza
de mi corazón
que lejos del pecho,
late débil
entre salpullidos sin amor.
De privilegio y castigo,
de peregrinajes sin saber cuál es el destino
tras tanto caminar,
por las barriadas
que los gatos salvajes
maldijeron
y donde no pude defenderme yo
que tan sólo soñaba con soñar.


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