Nadie entiende
ese sentimiento profundo
que dentro arde
en llamas de la libertad
esa esencia que hace raíz
en nuestra sombra,
esa locura,
esa genialidad,
sólo tú amiga desconocida
que me encontraste en aquel bar,
nadie entiende la luz de un pecho herido
como el de tantos
como los huérfanos sin futuro
que gritamos al cielo
y en el fondo
solo
queremos paz.


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