Crucé un mar
para encontrarte de nuevo,
allí,
las olas eran despertar
del sueño de estar vivos
aunque en realidad
estábamos caídos
y sedientos,
y el amor era una antorcha
que agita al mundo
pero también su sombra
es crueldad,
cruce un océano,
un mar,
ceniza del viento,
lumbre del futuro por llegar.
Crucé un viaje infinito
como de tus caderas a tu ombligo,
para entender
que nada me pertenece
pero la vida es un himno
de tu mirada cansada
llena de paz,
que en la búsqueda
se aferra a la soledad elegida
esa que atesora
el tiempo de las mariposas
en nuestro pecho,
aquella vez y
para siempre.
Crucé un mar,
cuando en tus ojos
se me olvidó
el dolor de la tierra,
la libertad fue la frontera
del hombre que lucha
por la dignidad
tú, dulce muchacha sin estrella
cometa fugaz de abril,
palabra muda,
estas ganas de revolución
al renacer después de tantas veces
morir.
Crucé un mar.


No hay comentarios:
Publicar un comentario