Cuando nada decimos,
entonces empezamos a hablar,
la luz de tu ausencia
me ilumina,
y este teléfono sin cobertura
habla de ti,
atrapados por redes sociales
en los océanos de la duda;
¿Por qué sentir se ha puesto tan difícil?
Simplemente eso, sentir.
(...)
El amor que habita en tu odio,
amo tanto...
la indiferencia de mi cobardía, ya ves,
como ondas que surgen del fondo de este lago,
nos aleja,
hondura que en el alma llega,
de este chico de subvurbio
que atesora la marginación
maltratada como la de tus ojos
de reina destronada,
allí donde adormecen
el destino
tú
yo.
Este mutismo.
Allí donde las puertas de la inocencia
siempre estarán
abiertas pero los desengaños
y el cansancio del paso del tiempo,
las mantendrán
cerradas.
Allí,
tras la luz de mi sombra que te ilumina,
el silencio que nos procesamos
es el delator de los sentimientos
escondidos que de niños
aún no creían en las mentiras (...)


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