Me tiembla el corazón
entre los dedos
cuando en ti pienso;
mientras, te escribo.
Recreo tu figura,
esa que siente el amor,
aunque a otro cuerpo
hoy te abraces,
-el corazón no miente.-
El dolor nos hace poetas,
escribe el escritor que no tiene
a quien escribir,
otra persona te habla al oído,
a lo lejos
mientras te va amando,
y yo te maldigo y te bendigo
sin saber quien eres tú,
odiándote como quien
se quiere de verdad.
Crezco en lo inmenso de la nada
en el arte para ser minero
que crea nuevos caminos
a la creación de vida,
él tan cerca de mi tristeza,
acaricia ahora tu sexo,
y yo con locuras me contento
como por ejemplo,
volcar el mundo en letras que nunca
imaginarías.


No hay comentarios:
Publicar un comentario