Clavo la mirada en ti,
y así como te miro,
te dejo ir,
que vueles como el pájaro
sediento
que entre raíces y sueños
separa la vida,
la tierra
y el amor.
Te miro
y en lo que dura este acto sensible,
muero sin que tú me digas nada,
sólo con mirarte
se alza un gigante
entre las ruinas
de esta estación perdida
llamada alma,
Clavo la mirada en tu sombra,
amor que viaja en carretera,
y vuela con libertad
entre otoños y flores,
tras la ventanilla del bus,
conserva la magia tu mirada,
mientras las venas de la noche
agazapada,
vigila el mirar de tu mirada
tras lo invisible del espejismo,
y reto al dolor
en este tiempo cansado,
muriendo por los dos,
diana el corazón
de flechas y ojos que te vieron
en el pasado.


No hay comentarios:
Publicar un comentario