El arte es desenredar
esta bola de lana
que es el mundo concéntrico
e infinito,
como cuando un gato
juega con el ovillo;
como cuando después de un beso
la inercia del amor
nos pide un rato más
de eternidad.
Guardamos un niño
que intenta resurgir
y se esconde en nuestro pecho
lleno de alfileres y escudos;
bastión de tu nombre
en esta ciudad,
y la vida es el sueño
de un hombre
cansado de claudicar,
la estrella que arde
bella y nos amenaza,
nuestra muerte es un toro ciego
que ronda
por los bulevares de la razón,
los instrumentos fallidos
de la luna
y el sol.
(...)
El silencio son monedas tintineando
en el vacío,
una guitarra huérfana,
el amor; un círculo en la arena,
mil canicas desperdigas
al viento,
una autovia desierta,
un desierto poblado de sombras.
tú,
eres un garabato de suprema dulzura
-cuando quieres-
yo,
un signo de interrogación
de incierta locura
cuando viene
la triste desventura
del desamor.


No hay comentarios:
Publicar un comentario