El arte es desenredar
esta bola de lana
que es el mundo circular
e infinito,
como cuando un gato
juega con el ovillo;
como cuando después de un beso
la inercia del amor
nos pide un rato más
de eternidad
Guardamos un niño
que intenta resurgir
y se esconde en nuestro pecho
lleno de alfileres y escudos
bastión de tu nombre
en esta ciudad,
y la vida es el sueño
de un hombre cansado de claudicar,
la estrella que arde bella y amenaza,
la muerte que ronda
por los bulevares de la razón,
los instrumentos fallidos
de la luna
y el sol.


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