Soy un cazador de palabras
que como diana
hace centro en tu corazón flechado
por mil locos
que te asfixiaron con su beso.
Soy cazador de versos
en la fantasía que encendieron tus labios,
con la soledad
como única compañía
que te puedo ofrecer.
Soy un cazador de palabras
que escapan
huyen
vienen...
y se posan arriba
en la constelación de la memoria,
culminante y dolorida.
Soy un cazador
de la sublime desgracia
de ser artista que nadie escucha
y esta voz que no se vende
te reclama
para cazar sueños dormidos
en la consciencia de la noche
desierta.
Cazador de la belleza
en la quietud de los cipreses,
en la libertad
de esta celda aislada.
Soy cazador de palabras,
cazadas palabras
en la luna errante
de nuestros deseos
que deliran al vaivén de una vida
que queremos congelar pero arde
como nube de sílabas
en esta fiebre de paz y guerra.


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