En la ciudad olvidada,
fantasmas pueblan el cielo
sepultado por la tierra;
allí, en la ciudad sitiada,
entre olivos arde el fuego
en un renacer la muerte
de nocturna tempestad.
La ciudad que yace
tras el eco de estallidos,
no es ciudad, sólo Alma,
busca el amor por los rastrojos
del silencio,
y enredada entre hojarasca,
agoniza injustamente la vida
tras el fusil sionista
si entendiste que
esa ciudad está en Palestina
y se llama Gaza.


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