Estoy con vistas a la Gran Vía,
donde las historias van y vienen,
allí
donde se entremezcla
la luz de la noche con la opaca
claridad del día,
cuando el trabajador se encomienda
a una libertad sin futuro,
y el arte en esta ciudad divaga
de esquina en esquina,
con vistas a la civilización
que no quise llegar a entender,
para llegar a ser,
un necesitado de amor
de tanta gente que me ha querido
sin yo saber,
sin saber.


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