Duermo el sueño que nos faltó
y entre duermevela y las velas del fuego
se apaga la lluvia
en aquel beso
que sabía a sal
en el agua amarga de la soledad.
El genio en su lámpara vive en ti,
mujer de ojos de la luna y el sol,
mi habitación es un barrio llamado Abril,
dirección que llega a las estrellas
en el soneto que compuso
el poeta que nunca seré yo.
Pero te firma el abrazo herido.
La nostalgia es un terremoto
que subyace en la palabra sin voz,
boca que grita por el silencio
de haberte susurrado confesiones
de viajes y deseos,
y llegar al sentimiento exacto
es la quimera de quien crea vida
en este inerte mundo de espejos.


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