lunes, 8 de septiembre de 2014

Tómate la felicidad


Tómate la libertad de volar allí donde  nadie podrá explorar del todo la esencia, donde nadie podrá robarte el universo que te alumbra, desafíate ante tus raíces que se pierden y se encuentran dentro de ti mismo.

Tómate la felicidad de romper tus zapatos con el sordo devenir de terremotos e insultos. Todos quieren competir entre ellos; te negarán si eres lo suficiente valiente para decir o aparentar lo que te apetezca, duro peaje para quien prueba el suave néctar de bailar sin música. Todos se rendirán ante la belleza pero pocos te entenderán sin embargo y tus lágrimas, mezcla de ansiedad y extravío, regarán de azul el pasto oxidado del tiempo, de tu tiempo! Préndelo!
Y mantén la templanza mientras, para entender la educación establecida sin dejar de ser servil y no vomitar en la cara de alguno.


Las ramas deshechas por el viento de la incomprensión te saludarán cada lunes de todos los días. Mírate las palmas de las manos; cuando no sepas distinguir las arrugas de las líneas, respira quedo y solo desafía al miedo que te han dicho que se debe tener. Todavía.



viernes, 1 de agosto de 2014

Mi almohada


Mi almohada es el velo de la mujer
que en la frontera vela por mí,
mi almohada es el mar
donde los sudores y las lágrimas convergen;
del calor de la música en la distancia.

Mi almohada persigue tu olor aunque en el sueño del amor,
quede la oscuridad y estrellas derramándose
en el cielo de Gaza.

jueves, 17 de julio de 2014

Colmillos en almíbar


No supimos querernos,
porque el amor quizá no sea el paraíso prometido,
solo tal vez una sombra de luz en el párpado dormido
(desnudo melocotón inalcanzable)...

No supimos querernos,
¡qué se le va a hacer!

Será que la vida es el pasatiempo aburrido de Dios,
será que cuando los colchones resbalan,
la valentia nos ama desde el silencio (por no molestar)

....

y lo que deseamos es que sus colmillos devoren nuestro corazón;
hasta las vísceras

domingo, 6 de julio de 2014

Si Dios existiese


Sin duda que para mí,
Dios tiene tu rostro.

Tus ojos que, como luciérnagas,
dan luz al insomnio cerrado de la ciudad,
de esos edificios presos por los deseos
que besan la almohada
mientras se va muriendo
en las acequias letales del sueño.

Tu boca, cuerda del náufrago;
¿Hasta cuándo contará  nubes mientras arda el sol?

Tu sexo es un cordón umbilical de néctar salado,
tú que para Dios supones una diminuta alma
arrastrada en su piel por bártulos y recuerdos;

Tú,
tú eres mi Diosa.

Mujer valiente
cansada de no saber cuál es su sitio
y las lágrimas tuyas son alambres oxidados;
lázaros de los jirones de la lluvia.

Tú,
palabra con la que renace la dignidad del poeta,
Bella, aunque dejes de ser bella,
ojeras de Cenicienta cual vergel
de la puesta de sol en las manos del ciego.

Si Dios existiese,
te daría alas, 
barnizaría como carpintero del delirio
tu naricilla de fresa juguetona,
esa que se asoma al dolor
como quien curiosea en una batalla
con vencedor ya proclamado.

Miel ácida, tu saliva.

Tú,
mi Diosa, no sé si nos espera la eternidad,
pero cuántos siglos te he esperado,
labios de acordeón y estacas como dientes,

(abrazo roto)

claridad y sombra de este corazón
que dibuja con carbón;
tu nombre.


Para por fin saber cuál es el significado de estar vivo.


martes, 1 de julio de 2014

Flores y ausencias


Infestada esta Italia de la bruma de no saber
si el amor fue ella o quien me persigue.

Vigilando la ciudad y las mareas
cada día sin luz
naufrago en cerveza mi nuevo intento
de ser feliz.

Cuando el sexo en ayunas desbaratan sábanas amarillas,
esas que hablan de todo el pasado por delante
y el destino olvidado entre los labios revela que  solo soy soledad
llena de mujeres que insinúan, ilusas, poder destapar mi corazón grapado de llanto.

Madreselva herida,
paseo por Florencia el tallido abrazo
que no supe dar.
Recuerdo en la ausencia de mi mismo
que tal vez sea que en mi propia tristeza me ahogo de tanta
tanta
profundidad.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Getafe-Espanyol


Hay princesas que olvidan su corona
en un gin tonic,
que las alas de mariposa que vuelan bajo sus faldas
llegan tanto a odiar la bondad de quien les ama,
fugándose con aquel asesino de la primavera.

Hadas que en su tradicional rito
de ser buenas esposas, así de repente,
copian de sus amigas el vicio de no querer mirar
al despeinado ángel poeta
que en la barra entre la multitud  le escribe.

Hacen bien.

Princesa, a ti te hablo,
magdalena mojada en historias para no dormir
en pintalabios y volver a creer,
en lealtad y cansancio
de tacones altos y, a veces, dignidad por los suelos,
pues sabrás que aguantar a niños adultos
no es amar, sino más bien remar a orillas de ese mundo raro llamado dignidad.

Hay princesas que te violan
con el efímero cruce de miradas en un tranvía,
y yo, príncipe que se crió entre estiércol,
tengo tu excitación en mis ojos,
esos que amenazan a la muerte,
porque mi cintura bailaría torpe
la vida a tu paso.

Tal vez dios no sea tan machista
y tus labios y los míos algún día se acoplen
como un fugaz encaje de tiernos cachorros
bebiendo la sal de la vida
frente a la República marchita de mujeres resignadas 
a luchar por un beso
y hombres que se duermen en el bar viendo
el Getafe-Espanyol.

Mi princesa.


lunes, 26 de mayo de 2014

Luz de luna


La muerte empieza por soñar tus labios,
tan lejanos de mí y tan cerca del cielo.

Yo, deseo volar juntos al paraíso
donde los ángeles tejieron
con las manos cicatrizadas por otros amantes
tantos barcos que no tuvieron puerto
y se hundieron antes de zarpar...

Mi corazón está lleno de ruido,
es un motor que a golpes deja seco
un reguero, puro cansancio,
pero qué bello sería reinventar el mundo
y hacer de nuestras soledades, el mismo latido,
qué bello, aunque fuera mentira,
darle color a las grises caras
que se perdieron en el espectaculo de verte,
que te gritan (idiotas) que tú no eres, ni serás protagonista.

La vida acaba en tu cuerpo,
entrelazados dedos que imaginé
cuando un abrazo es lo único que tengo
tras el fuego de tus pupilas.

Como en un mar sin playa,
no sé jurar bajo la noche,
(yo todo lo hago al revés)
quiero bailar y darte el sol del día
en que ni el alcohol ni las dudas
puedan deslumbrar la luz que nos tape, tu luz de luna.