jueves, 15 de junio de 2023

Tus ojos


Tus ojos son llamas negras
que evocan la hoguera
de mi desolación.

Tienes el alma llena de pena
y mi triste alegría es todo lo que te puedo dar.

Nunca me confesarás que me quieres
yo nunca te lo podré decir,
el mal trago de haber pasado
de ser niño a anciano
en aquel suburbio del extrarradio
me hizo soltarme de tu cintura
para querer agarrar el aire
que me empuja a huir.


Una canción


Una canción de amor choca contra el tiempo,

aunque salga ilesa,

la libertad más pura de tu corazón herido
se llena de frío,
y vuelve a perderse sobre una sombra
enferma.

A veces me emborracho de palabras
y las mentiras se mecen con la nocturnidad
de las horas
A veces el arte harta mi alma triste y cansada.

Una canción se da de bruces con el tiempo
y tú no me miras como antes.

Ni dices nada.


Tipejos


Los tipejos te gritarán “bella”
y tú, pérdida, no sabrás bien donde está
el amor,
la atracción
o
tu necesidad (...)

Y puede que mires con admiración
las cicatrices de chicos malos
que sólo encarnaron temerosos gritos
buscando respeto
eso que es lo que encuentran
pisando mi cielo,

en fin, pobres diablos,
nada más

que tipejos.


Entre ellos,
tú eres un cromo que coleccionar,
mientras él se ríe del sentimiento,
allí donde nunca hubo amor por la belleza
tú no tendrás belleza por tu amor,
y entre sus mentiras y el desierto,
sólo te queda
cansancio de caminar.

Caperucita eligió al lobo,
la noche se queda sin estrellas
pero qué más da…

si a nadie le importa tu corazón
en un mundo frío,
que se revuelca en el vacío;
y busca un abrazo para apagar esta sed
de olvido
ante la inmensidad.


Te doy


Te doy el miedo y el temblor
que da el amor
antes de acabarse,
pero también te presto la eternidad.

Nunca cambiarán mis ganas de ser libre,
y si me das una duda muevo la reina
en un juego de ajedrez sin frontera
ni libertad.

Anestesiado muero sin tenerte,
y si te tengo muero también,
como respirar y sentirme tuyo
pero no saber,
nunca saber (...)
Te presto mis alas cansadas de volar,
te doy un mañana sin lumbre,
hijo de la guerra bajo las sábanas
y banderas rotas de la República.

Te doy lo que no me dieron
tus alas
rotas
como las horas en las que se demoró
la vida.

Te doy la última hora
en la estación donde salieron
los trenes de este camino,
tumulto de quietud
silencio de tu voz.


Arde en el fuego


Este trago arde en el fuego
que en un portal
a orillas de nuestra memoria bebimos los dos,
cuando seguíamos la estrella de cometa fugaz
de la juventud herida,
la que fuimos perdiendo

                                         al dejar de luchar.

Y ahora me ves de rodillas
ya tan cansado,
con la humillación de creer que la vida puede ser bella,
cuando cada día reté al tiempo
...y tú no estabas nunca.

Porque no existía más que tu reflejo
en el estanque donde me suicidé,
este licor hervía en mi garganta
y la primavera fue sólo la nostalgia
de un tiempo fugaz, sangrando
el puñal en mi costado
al alzarse el sol
cada mañana.

Tengo todo, puedo con tanto;
que lo más nimio de un verso me devuelve
la luz,
esa que escondí porque tú no me sentiste,
tristeza al no saber sentir siendo libre,
que se acaban los caminos
y todo es volver, tropezar y reiniciar
en este tan inútil juego, como mágico,
que es permanecer de pie
en la tierra
sin beber de tus labios.


martes, 13 de junio de 2023

Arte


Me alegra saber que existes,
que aunque no te tenga,
te rozan mis sueños,
se empapan mis labios,
y la fantasía de tu cuerpo
entra poco a poco, 
muy lentamente
en la inmensidad de mi alma
fría.

Señorita;
que alegra saber que existes!
he de confesarte que has dado luz
a la sombra del tiempo;
porque convertiste en magia
a la rutina.

Mujer que resurges al atardecer
del acoso de miradas
y envidias,
haces menos huérfano de amor
a mí, que te miro ilusionado.

Hazme creer que la poesía
existe entre las ruinas 
de esta ciudad que se rinde;
que se rinde
y los locos como nosotros,
en el libro de habernos conocido, 

leemos estos versos 

y nos enamoramos.


viernes, 9 de junio de 2023

Comprender


Es difícil comprender lo incomprensible,
y entre las vías de un tren
duerme mi felicidad,
en el sendero que va a tu casa guardo la mochila
cargada de incertidumbre,
con el viaje a ningún destino,
el ser dueño de lo que nunca
podré conseguir.

Mañana se romperá el cielo a mis pies
y las palmas reflejarán tanta amargura
donde hubo amor, sólo quedan dudas,
de si yo era quien te quiso
y al responderte con el tumulto del tiempo;

-acertarás-.

Mi amor es auténtico
como la verdad más pura que solo tú
podrías entender,
tengo en mi voz el desierto
tan imposible soy
que arrastro por el suelo
un beso, un abrazo o el infinito
que latió hace siglos en nuestra alma.

Me duele el mar donde fui feliz con ella,
y tú, que me miras extrañada
te doy el dolor de mi queja,
te ofrezco la sal en esta herida derramada.

Es difícil saber qué se siente,
porque rota la espalda cargo con recuerdos
de una vez
donde los dos fuimos primos y amantes
y cada atardecer que miro al norte
veo
pasar los aviones
y lanzo la promesa que ya no
podré cumplir.