Llegué a donde muchos sueñan;
y ahora qué?
la madurez me reveló
que andar a contracorriente
aunque sea pesado
es más sano
que hacer caso a la gente,
y ser perdedor
hace que gané en este mundo
de papel
que el viento voló,
pues si sigues mucho a la realidad
corres el riesgo de morir
de números y cálculos
ya que nuestros latidos están
cimentados de imaginación.
Creo que sé cómo
abortar a las pesadillas,
mi almohada protesta
pero no se vende
ante tanta mentira,
llegué al destino;
y ahora qué?
...
quién bailará los pasos prohibidos,
si conmigo está todas las desgracias
y azares del mundo?
La existencia y la muerte,
la locura y sus formas;
personas que guardan en un frasco
esencia de creyentes
que dejaron de soñar
para juzgar a quien
desnuda sus pasos y la sombra.
Y ahora, qué?
Peregrino,
vencedor de un camino que no acaba
porque tenerlo
todo no es lo material,
es una forma de vida
en un mundo que no entiende de formas;
ni más ley que la del corazón
que le ampara.


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