Días de calor,
de fascistas,
de un mundo más justo
-cada vez más lejos-,
y que tan injustamente
te dirán que es imposible,
de primavera olvidada
en la esclavitud reglada
bajo la ley del más fuerte.
De guerra y abuso,
de dolor y pastillas bajo el maquillaje.
Guarda la flor de tu sueño
porque no hay imposibles
en un mundo lleno de ego
y apariencia,
si conservas la belleza
y gritas que
no.
No,
a la demencia de vivir así,
no,
a la mentira de que la historia
ya está escrita,
no
a creer que no
hay millones de personas dignas
como tú o yo,
que en este juego de poder
vence una minoría
y el miedo se apodera de la quimera posible
por hacer de nuestra vida
algo diferente a lo establecido,
al mandato del interés
y el dinero,
de ser y sentir
Poesía.


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