En este amanecer
la duda del tiempo
resbala en mis pestañas,
quién dividirá el desayuno
si tú me faltas
si tú me faltas.
En este amanecer
mueren las sombras
al renacer el sueño
de intentarlo de nuevo;
y... por qué no?
y no fui demasiado
para el color vivo
de tu cielo,
pero aún así;
cuando todos falten
allí estaré yo.
(...)
Ya se hizo de día,
y el vacío ruido
por hacer himno
a una simple poesía
hace de un mañana
las ganas de matarme,
motivo contra el que luchar,
porque la vida vale la pena,
a pesar de tanto ego
y mentira,
sensibilidad mía
que soñó despierta,
y que los malos
convirtieron
en mi enfermedad.


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