jueves, 23 de octubre de 2014

Crecerán jazmines


Crecerán jazmines
entre las piedras,
volverá el pueblo
a ser el pueblo,
resonará música
en las trincheras
y manos al aire
volarán
por los colores
engalanados de mareas
al viento.


Vives preso
del fantasma de la usura
o la traición
de la hoz
y el martillo,
cabizbaja
no sabrás contar
de nuevo rayos
si no hay olvido
cuando te conocí
en aquella plaza
un 15 de mayo.

Nunca te canses de luchar,
aunque el vacío
nos persiga
la única forma de dar luz
a los sueños
es creer en la verdad
de aquellas esperanzas
que dejaran pronto
de ser mentira.

Nacerán otros mundos,
porque el pueblo
se ha apoderado
de la conciencia
y su ira,
de ser esclavo
pasarás a pensar
que nunca es tarde
que hoy es el día,
hasta la victoria
que nos quede,
siempre,
todavía.

martes, 21 de octubre de 2014

El otoño


Hay un triste temblor en las parejas cogidas de la mano cuando llega el otoño.
Es algo así como que las gabardinas bordean los charcos y los abetos arrañan la tiza gris del temporal.

Caldo de trébol herido y terrones almedrados con vino de vainilla.

Nos quisimos mientras zarpaban barcos guiados por las últimas luces en las nieblas y las brujas jugaban alrededor de tus mejillas protegiéndote de la oscuridad.

Hubo un tiempo que era feliz el más pobre de los niños de esta aldea, que las hojas secas hacían de marcapasos en las huellas cuando mi mirada se convertía en la ilusión de verte.

Y todo, después de todo se confundió con que tú eres como el espejo que diseñé de ti y que las playas son como los amantes cuando acaba el sol y empieza el otoño.



lunes, 8 de septiembre de 2014

Tómate la felicidad


Tómate la libertad de volar allí donde  nadie podrá explorar del todo la esencia, donde nadie podrá robarte el universo que te alumbra, desafíate ante tus raíces que se pierden y se encuentran dentro de ti mismo.

Tómate la felicidad de romper tus zapatos con el sordo devenir de terremotos e insultos. Todos quieren competir entre ellos; te negarán si eres lo suficiente valiente para decir o aparentar lo que te apetezca, duro peaje para quien prueba el suave néctar de bailar sin música. Todos se rendirán ante la belleza pero pocos te entenderán sin embargo y tus lágrimas, mezcla de ansiedad y extravío, regarán de azul el pasto oxidado del tiempo, de tu tiempo! Préndelo!
Y mantén la templanza mientras, para entender la educación establecida sin dejar de ser servil y no vomitar en la cara de alguno.


Las ramas deshechas por el viento de la incomprensión te saludarán cada lunes de todos los días. Mírate las palmas de las manos; cuando no sepas distinguir las arrugas de las líneas, respira quedo y solo desafía al miedo que te han dicho que se debe tener. Todavía.



viernes, 1 de agosto de 2014

Mi almohada


Mi almohada es el velo de la mujer
que en la frontera vela por mí,
mi almohada es el mar
donde los sudores y las lágrimas convergen;
del calor de la música en la distancia.

Mi almohada persigue tu olor aunque en el sueño del amor,
quede la oscuridad y estrellas derramándose
en el cielo de Gaza.

jueves, 17 de julio de 2014

Colmillos en almíbar


No supimos querernos,
porque el amor quizá no sea el paraíso prometido,
solo tal vez una sombra de luz en el párpado dormido
(desnudo melocotón inalcanzable)...

No supimos querernos,
¡qué se le va a hacer!

Será que la vida es el pasatiempo aburrido de Dios,
será que cuando los colchones resbalan,
la valentia nos ama desde el silencio (por no molestar)

....

y lo que deseamos es que sus colmillos devoren nuestro corazón;
hasta las vísceras

domingo, 6 de julio de 2014

Si Dios existiese


Sin duda que para mí,
Dios tiene tu rostro.

Tus ojos que, como luciérnagas,
dan luz al insomnio cerrado de la ciudad,
de esos edificios presos por los deseos
que besan la almohada
mientras se va muriendo
en las acequias letales del sueño.

Tu boca, cuerda del náufrago;
¿Hasta cuándo contará  nubes mientras arda el sol?

Tu sexo es un cordón umbilical de néctar salado,
tú que para Dios supones una diminuta alma
arrastrada en su piel por bártulos y recuerdos;

Tú,
tú eres mi Diosa.

Mujer valiente
cansada de no saber cuál es su sitio
y las lágrimas tuyas son alambres oxidados;
lázaros de los jirones de la lluvia.

Tú,
palabra con la que renace la dignidad del poeta,
Bella, aunque dejes de ser bella,
ojeras de Cenicienta cual vergel
de la puesta de sol en las manos del ciego.

Si Dios existiese,
te daría alas, 
barnizaría como carpintero del delirio
tu naricilla de fresa juguetona,
esa que se asoma al dolor
como quien curiosea en una batalla
con vencedor ya proclamado.

Miel ácida, tu saliva.

Tú,
mi Diosa, no sé si nos espera la eternidad,
pero cuántos siglos te he esperado,
labios de acordeón y estacas como dientes,

(abrazo roto)

claridad y sombra de este corazón
que dibuja con carbón;
tu nombre.


Para por fin saber cuál es el significado de estar vivo.


martes, 1 de julio de 2014

Flores y ausencias


Infestada esta Italia de la bruma de no saber
si el amor fue ella o quien me persigue.

Vigilando la ciudad y las mareas
cada día sin luz
naufrago en cerveza mi nuevo intento
de ser feliz.

Cuando el sexo en ayunas desbaratan sábanas amarillas,
esas que hablan de todo el pasado por delante
y el destino olvidado entre los labios revela que  solo soy soledad
llena de mujeres que insinúan, ilusas, poder destapar mi corazón grapado de llanto.

Madreselva herida,
paseo por Florencia el tallido abrazo
que no supe dar.
Recuerdo en la ausencia de mi mismo
que tal vez sea que en mi propia tristeza me ahogo de tanta
tanta
profundidad.