Traicionamos
mientras la crítica va
a quienes traicionan,
nos bañamos con la lluvia
del desconsuelo y el odio
en este clima extremo,
y no me sientas,
que el daño deambula
a quienes más quiero.
Sin saber lo que es la libertad,
intuyo que es algo parecido
a no temer miedo,
debe ser algo similar
a que te mire mientras miras
mi mirar.
(...)
Somos los que juzgamos
a los que juzgan
y nos creemos víctimas del mundo
que quemamos, culpables.
Si finalmente,
el planeta es un círculo de tiza
en la pizarra de los sueños
que en la infancia
dibujamos.
Te odio a mi lado,
te añoro de lejos,
sangre que bombea
el corazón de los poetas
que compraron en Zara
los latidos productivos y mercantiles
de un irrepetible amanecer.
Del amanecer sin precio,
que vendimos tú y yo
aquella vez
creyendo, ilusos,
en el Amor.


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