sábado, 31 de octubre de 2026

Luciérnagas arder

 
Tu sombra
destella en el vacío
de los pasos rotos,
de vasos llenos de sed, 

alas, que 
cuando todo me lo robaron, 
esquivan el deseo de alma herida, 
de luna de paz, 
si la verdad sólo fue
una mentira 
                   al revés.

Pronto madrugó la madrugada, 
pronto se acabó 
lo iniciado, ya ves,  
lunes eterno en cualquier semana, 
en la que todos
me faltaron
      mientras anhelaba 
      un eco de ti.

Anónimo entre la gente, 
huyamos a un viaje sin retorno, 
por ejemplo, 
a la lumbre de un velero
que tras su rastro en el mar rojo
dejó el batir de estelas 
de luciérnagas 
que nunca quisimos
ver arder

como 
al final 
así 
fue.




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