Este mundo
no me pertenece,
ni yo a él,
extraño la extrañeza
del ser,
tanta gente tan igual,
que guardan sus miedos
en la sombra de parecer.
Este mundo no me pertenece.
Mundo de aullido
y mentira,
de dolores y muerte,
silencio
(...)
El clima nos golpea,
el amor es el fantasma
por el que no se lucha ya,
y entre tanta condena
mi cárcel es la libertad.
Este mundo como anzuelo
de tristeza permanente,
de soledad que a la soledad da miedo,
de compungido llanto
como bálsamo a las carencias
que toda la droga del mundo
no puede comprar.
El mundo no me pertenece,
ni yo a él.


4 comentarios:
Què seria de la societat sí l'ésser humà fora capaç d'interactuar des de la vulnerabilitat natural humana i no pas des de l'ça forcada apariència? Pense que és la clau de transformació del món en el que transitem, tal com dius, sense pertànyer l'un a l'altre ✨
Gracies germà
Cada vez nos parecemos más a los nuevos centros de las ciudades: abarrotados de extraños, comprando en las mismas tiendas.
Da igual si estamos en Bilbao o en Palermo; en el intento de encajar, dejamos de ser individuos únicos y nos difuminamos con el resto.
Convertimos nuestra identidad en un escaparate y, de tanto querer gustar, terminamos vacíos.
Sin duda, la historia del hombre libre siempre ha sido la lucha por no ser absorbido por su tribu.
Un saludo!
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