Escucha cómo cae
el último pétalo de razón
que nos separa
el dardo en el corazón,
la lumbre que dejó ya de alumbrar;
coge el silencio
que entre tú y yo
es guadaña.
Escucha el terremoto bajo mis pies
cómo se resiste a sucumbir por esta vida
que no espera,
y se llama soledad.


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