La lluvia del tiempo
resbala en mí,
he sufrido el eco
de varios precipicios,
y si he sobrevivido
es por verte venir.
La última pasión
de estos ojos de melancolía llenos,
languidecen en relojes de Dalí,
Havard es un camino
en el inquieto devenir del alma,
cuando pude sentir sin fe.
Ahora en España
estarás ausente mirando
orquídeas de papel,
soy la traición del más fuerte
y el vino amargo
que mi mente desprendió
la noche de aquella despedida.
Esa lluvia del tiempo,
permanece en ti, también,
mientras tambores sin réplica
son estos versos
que suenan en el vacío.
Tengo el sueño de temores llenos
cuando en los días venideros
idealizo la poesía para ahogarme
de verdad
voy tropezando en tu recuerdo
dulce y violento.
Dolorido y audaz.
La lluvia del tiempo
resbala en nosotros.
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