lunes, 11 de enero de 2021

Brasas que queman el alma

 
De viaje 
del amor a la muerte, 
de vivir de rodillas o abrazarte,
de una pesadilla a la luz...

de la soledad hablaría hoy.
(...)

Mi vida de privilegio maldito, 
es estar condenado a nunca sentir, 
más allá que en las paredes del arte, 
las que pintan de azul el cielo de esta habitación.

Ella saca un cigarrillo y él se lo arranca y la besa, 
botas llenas de barro en los bares de la capital, 
ríos de nieve, contigo y sin nadie a mi lado, 
sin saber bien cómo es eso de vivir.

Y al final la vida se impone al miedo, 
filosofía peregrina en poemas sin dios, 
habla más la ilusión que la realidad
brasas del pasado
en las hogueras que queman el alma.

Ansiedad de incierto destino, 
volver a empezar con el Réquiem de nuestros pasos, 
no hay que tener miedo a las sombras, 
son aliadas en la lucha eterna por entender
qué hicimos tan mal en este mundo, sin amarnos.







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