Dibujo con mis huellas
en tierras extrañas
la silueta de tu mirada,
de tus ojos encendidos
por noches en vela,
y soy una luna menguante
esquiva entre tanta gente
que sólo busca
solamente
ser aceptada,
o quizás ya no (...)
Ando saltando, marabarista,
de país en país,
de beso perdido
en el tiempo,
peregrino de lunas rotas
en el eco de mi pecho,
lumbre de sonrisa
entre las sombras,
botas con lluvia,
época de guerras
y enormes corazones
que bailan al compás de
tanta pesadilla.
Duermo exhausto
en un rincón de tu recuerdo,
por este camino
de viaje sin retorno
y cuando despierte;
puede que esté lejos,
tal vez...
tan lejos,
que acariciaré el sueño
que nunca fue,
que siempre seremos.


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