Dibujo con mi huellas
en tierras extrañas
la silueta de tu mirada,
de tus ojos encendidos
por noches en vela,
y soy una luna menguante,
esquiva entre tanta gente
que sólo busca
solamente
ser aceptada.
Duermo exhausto
en un rincón de tu recuerdo,
y cuando despierte, tal vez,
estaré lejos, tan lejos,
que podré acariciar el sueño
que nunca fue,
que siempre seremos.


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