Esperando las señales de humo
en el incendio de este,
mi corazón loco,
hecho trizas por el olvido,
barruntando sueños rotos,
me sobrepuse al más absoluto miedo
de dejarlo todo;
y lo cambié por flores
en el latente elixir
del alegre peregrino
que deambula
por las veredas del mundo.


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