Cuídate de quienes te quieran,
ama el imposible
aunque nunca llegue,
cuídame de mi enemigo interno,
de la voz de dolor y oscuridad
que vaticina el tiempo,
cuídate de los que se cansaron de soñar,
de los despiertos
en una realidad no consciente,
cuídame de la inseguridad,
-de la tristeza-,
que la alegría de estar vivo
sea la única poesía
que merece la pena
en una vida de personas
que juzgan
con el miedo entre los dientes
y el alma
de reproches llena.


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