Entretanto, pienso en ti,
como los vagones de tren
que pasan pero quedan ahí,
en el recuerdo transitando por el tiempo,
mientras un domingo cualquiera
serás tacto de estrella,
añoranza que te echa de menos.
Te querré como lo que no se puede amar,
nos olvidaremos
tras la puertas abiertas de este mundo,
y nuestro eco lejano.
Entretanto, un poema más,
una vida que se escinde en la mente dual,
en el ojalá,
en todo aquello que nos ató
para llegar a ser libres.
Cuento con los dedos los días viajados
por venir,
el paso del tiempo,
el hecho de escribir dictado por el afán
inefable del amor
que guía mi mano.
Cuento los instantes, entretanto,
y no estás aquí conmigo,
teléfono roto
que habla a aullidos (...)
Los de mi generación se rindieron,
sus sueños
en un sumideros se fueron diluyendo
y tú y yo,
nos miramos tan cerca y tan distantes.
Pero este viaje que es la vida,
continua,
y tú y yo, y ellos,
fingimos sonreír
cuando tal vez
lloramos por dentro.


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