La edad y el tiempo pasan,
y cada vez tengo más claro
que mi lugar en este mundo
es la lengua,
-estas palabras-
que te describen y cuentan
la historia imposible
que
quizá por eso,
llegaremos a hacer
realidad.
Pasa el tiempo,
de nieve se cubre nuestro cabello
mientras un nuevo año llega
lento
como la tortura dulce
de las horas (...)
Cada vez tengo más claro
que deberíamos cruzar el destino
que nos separa
y preguntarle al azar;
dónde está el corazón que
surge de la nada,
de la historia que no fue,
y a pesar de todo
queda pendiente,
entre el tiempo y la edad
que sin piedad,
amor nos promete,
y
pasan.
Pasan. Solamente.


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