lunes, 27 de enero de 2020
Estima
No sé si hablo de aceptación
o autoestima,
de la caricatura que me forjé,
no sé, de heridas...
de la muerte de un rayo,
del cariño que me guardé,
de lo difícil de ser
un ser humano,
de nostalgias, y de aire, y del tormento,
de revolcarme en el veneno
con las sombras de un ayer.
Escribiendo se aprende a olvidar,
se enseña a vivir,
el año en el que en una extraña ciudad,
extraño al valiente que un día fui,
no me cansaré de repetirte
que te quiero.
No quise ser vulnerable
y lo fui como el que más,
del frío y del pasado
la mente creyó en el espejismo
de tenerlo todo sin llorar.
Y no me cansaré de decirte:
Tuve miedo.
Eso
Eso de no tirar la toalla,
eso de que este quejido
con un poema se arregla,
eso de caer por estocadas,
siendo preso de la efimera belleza.
Eso de derrochar lo auténtico
en irresponsabilidades,
eso de morir en el intento,
de ser el loco cuerdo
que te escupe a la cara
verdades.
Eso de ser tan del viento que duele,
eso de embarcarme
en el enésimo viaje,
por verme en el reverso del verso
que viene.
Eso de ser sobreviviente de horas muertas,
eso de que no cuenten contigo
y que no juegue el niño que fuimos
entre tu ser y mi aparentar.
Eso.
Horizonte
El horizonte
abre sus entrañas poco a poco,
como la verdad cuando arroja mentiras
la boca de un loco.
Hace tiempo que te quise escribir
una carta,
por si las dudas,
que pueda apagar la lumbre de este fuego,
pero solo hemos quedado
en decir lo inefable
tras la sombra de un eterno sacrilegio.
Ya nadie extraña al amante,
porque nadie es más que todos,
ya solamente recoje flores
y come fresas silvestres
quien se manchó las manos
de otro.
Y a posteriori,
ni tan enfermo fui,
ni tan maniatado estuve,
ni tan a la vela de dios me acogí,
ni seré yo quien más sufre,
cuando tras los relámpagos
de lirios y vanaglorias,
la muerte de nombrarla no se gasta
el consuelo que les queda
por siempre a los vencidos,
es no tener más que un corazón compungido
como patria.
(Leerlo escuchando Media Verónica de Calamaro)
sábado, 18 de enero de 2020
Pasado
Esquivar las lunas rotas del pasado,
hacer poesía con los dedos manchados
de infinitos.
Mueren aves de paso
y la mente es un recondito condado
a lo perdido.
viernes, 27 de diciembre de 2019
Disecada
Aroma a flor disecada,
trompeta muda al hombro,
vestigio del delirio de las hadas
que nacieron cuando murió el otoño.
Me perdí en un grito mudo
en la verdad de la estocada de un loco
morí por dentro en un hospital
amordazando excusas
alrededor de mil circulos viciosos.
He llorado al lado de un amigo
que no valoré,
me he portado como un triste ruiseñor
emigrante del paraíso
y al final,
ya me ves
sin más dolor que el mundo,
sin más amor que a mí,
el cielo se viste de luto
cuando ya por mil veces te vi partir.
viernes, 20 de diciembre de 2019
Anémica
Estocadas en el alma,
anémica lírica que desguaza
una amapola
de eterna bienvenida,
de paseo nocturno perdido
tras la mar.
sábado, 12 de octubre de 2019
Inmensidad
La gente como un cometa
dejó a su paso
una constelación de vida,
que ya no existe,
paisaje de la ciudad desierta,
alturas de tu pecho que late en el polo
donde se encrespan las mareas
tras huracanes grises.
La vida como un acordeón
que dejó de sonar,
toca la melodía del cielo,
mares que rozaste y se evaporaron,
tenerlo todo en la mirada
que busca y encuentra
la inmensidad.
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