Mis piernas son dos veletas
que juegan con el viento
y las montañas
dando patadas al vientre
de un caballo de aluminio,
libertad entre los valles,
que dejan paso al recuerdo
del mundo y al esfuerzo de
ser
sobre una maquina de dos ruedas,
un peregrino.
Invento que creó el viaje sin fin,
corsario de esfuerzo
curtido en sueños,
caballo de aluminio
que trota a cada pedalada en viaje
como la vida que empieza y acaba
por el sueño de vivir.


No hay comentarios:
Publicar un comentario