martes, 23 de noviembre de 2021

Las horas de la espera


Las horas de la espera, 
posos de café en el alma, 
besos que al aire se lanzan, 
la ciudad que vacila entre luna y estrellas. 

Los vagabundos tropiezan 
en las esquinas de la calle Desolación, 
manos agrietadas que derivan 
en el mundo sin edad; 
renacer de la enfermedad de los latidos 
que no supieron olvidar (...) 

Volver a escribir la misma palabra 
en el libro de las promesas. 

Creer y no creer, 
fe de la vida llena, de ausencias. 
Las horas de la espera,
y saber que la mayoría de los fracasos 
se deben por adelantar 
la hora del éxito, 
y saber que contigo 
somos monumentos a la alegría, 
la razón de la luz. 

Los posos de café en el alma.


lunes, 20 de septiembre de 2021

Mujeres valientes


Mujeres valientes, 
cansadas de ser para algún indeseable 
tiranas, fatales, malas, 
rompen las cadenas de las brujas
para ser todas hermanas.

Mujeres que dejan los cacharros
y dicen que quieren ser libres, 
cansadas de sentirse vulnerables
o malos tratos, 
que quieren dar amor al mundo
como la madre que amamanta los milagros.

Mujeres que ondean banderas violetas, 
que juntas codo a codo son más, 
mujeres que con otros hombres
construirán alamedas infinitas
camino a la libertad.


Con los zapatos grandes

 

Con los zapatos grandes,
charcos en el tejado, 
amor tras aviones kamikazes, 
y mil dudas impregnando el mar, 
con el sudor de los sudarios, 
escribí leche de tinta en celo
el escrito color tu pelo
que se acaba cuando nunca 
pudo empezar.

Con los zapatos grandes, 
llegar tarde fue mi destino, 
agua en el vacío, 
libro cerrado que empieza a andar, 
bicicleta con velocidad de triciclo, 
luna valiente que encara la tempestad.

No soy más que un soldado de la noche
y el día
en la patrulla de sueños muertos
que eclipsan la luz, 
no somos más que almas fratricidas
rompiendo moldes del pasado, 
descubriendo un tiempo mejor.


domingo, 18 de julio de 2021

Si me pierdo...

 
Si me pierdo 
búscame 
contando estrellas, 
en el cielo pintado del anochecer, 
si me pierdo 
solo tienes que quitarte una venda 
y búscame, 

que te estaré esperando, 
poniendo nombre a cada estrella, 
a cada grano de arena 
en la montaña
que lleva nuestro nombre, 
búscame en las sombras de lo imposible, 
porque lo posible, 
ya nos hizo mucho daño.

Si me pierdo
búscame 
contando las letras de tu alma, 
soñando con volar en cada viaje,
construyendo 
el paisaje que soñamos, 
contando las estrellas
que no vimos en el pasado.


Tiempo y amor


El tiempo es como un asesino
que corrompe todo, 
tu amor queda en mí cual certeza,
como salvación y lucha.

El tiempo, huracán helado, 
no da alas a esta emoción que sabe tanto
de lunas cerradas
como de horas sin sueño, 
el amor puede más que el viento
que todo lo arrastra, 
si los dos creemos, 
si nuestras manos están llevadas
por las olas de un mar presente.





Caer sin Redes

 

Hacia lo salvaje, 
pude viajar por la mente, y ver el más allá, 
pude tocar la mano caliente de un muerto, 
besar flores secas, 
reír rompiendo a llorar.

Hacia lo salvaje, 
cuando todo es ultimátum,
cuando las persianas se corren 
y desde lo alto alguien te está llamando, 
círculo circular de una tierra redonda, 
siglas en letras chinas, 
sospechas y abrazos rotos, 
amigos que estuvieron y que nunca estarán.

Hacia lo salvaje, 
cruces tatuadas en las sienes, 
saber como se vuela sin alas, 
y como se cae sin redes, 
renacer de vidas pasadas, 
salvaje de alma tan libre que duele.

Hacia lo salvaje, 
nadie lo creerá pero el espíritu sabe más 
de la luna que el sol, 
galaxias que orbitan y yo
bailando sin saber cuándo desfallecer.

Hacia lo salvaje, 
teléfonos que llaman desesperadamente, 
ojos como faroles quebradizos, 
lucha entre el ser y uno mismo, 
agonía de las ciudades sin dueño, 
maldición de ser ángel, 
de rozar las estrellas eternas de la locura.

Hacia lo salvaje.



La tierra grita


El planeta lanza un grito de socorro, 
la armonía de nuestros latidos se interpusieron a la naturaleza, 
y somos sombras que embrutecen de dolor el mundo, 
contaminando sus venas con aguas marrones y montañas
de plástico.

Huracanes de cemento, lluvia de plomo, 
cables taponando el cielo, 
el planeta extraña la luz de la tempestad
de un paraíso desolado, donde solo queda la añoranza del pasado
de cada río sin mar.

Tierra mortecina y sin brío, 
se acaba la razón por un calor dañino, 
de un medio ambiente a punto de estallar.