lunes, 6 de abril de 2026

La sombra de un sueño

 
La sombra de un sueño
es el grito de rebelión
por querer lo imposible
y un poco más (...)

el estar vivo 
y no saber qué dar a cambio
en este suspiro de vida 
tan único
como vital

breve.

Se me agolpan los recuerdos de viajes,
flashes de rincones y ciudades,
de hostales de paso, 
que quedarán en mí, 
aunque no esté más allí, 
como el corazón convicto 
de un lunático con fe, 
ese que soy 
cruzando fronteras 
abrazando tinieblas del día a día.

Te escribo lanzando en el tiempo
el relámpago de poesía y dolor, 

me mira una muchacha tan parecida a ti,
en este tiempo que ya no sé recordar, 
mi cuerpo convulso se apaga
ante la verdad de un mundo 
que no se corresponde 
con nuestra Verdad;

ha pasado el tiempo
de una vida que brota
presente y por venir

tras la sombra de un sueño.






Al coincidir

 
Si coincidimos  
en algún momento, 
recuérdame 
fugaces por esta melancólica 
alegría 
llenos.

Si coincido con tu alma 
hecha destino
no te hablaré 
de mi dolor 
ni del recuerdo 
de los dos, 
que fue una explosión 
y aún arde
si coincidimos 

tú y yo.





Diente de león


Desde el gris acero
de una caricia inexistente,
el pasotismo de Papá, 
me hizo creer en el vértigo
de volar
sin más red abajo

                                      que la libertad en pleno abrazo
de todo lo ausente.

El sueño de vivir 
es despertar de tanto
y tanto ruido, 
lunes de ceniza que dio paso a tu sonrisa
tú, guerrillera, mi Ché, 
mientras batallamos ante la inmensidad
de especulación, estafa y desvarío.

Desde un grito lleno de vacío, 
escucho viejas canciones, 
poemas eternos, 
cuando generaciones
bautizaron hitos
ahora arrancados por lo fanático 
de no tener memoria 
en el vuelo del soplo 
de un diente de león, 
en medio de luces y amenaza de sables 
en el camino.





Búscame


Búscame en ninguna parte, 
en las páginas arrancadas
de un viejo tomo de Guerra y Paz, 
en las miradas distraídas
de mujeres que para siempre
se quedaron con mi sonrisa muerta, 
en los rayos de sol 
que en los rincones del tiempo de la infancia
no fuimos felices.

Búscame en las catedrales,
en Palenque o Kuta Bali, 
en el tesoro escondido 
de mis dormidas manos, 
en la cansada promesa 
de las aves perdidas 
que aún buscan un hogar
entre tanta libertad.

Búscame.

Búscame en el trago de café amargo
y los guiños de camareras 
de piernas frías, 
búscame detrás de un relámpago, 
en la canción de la ciudad maldita, 
en la oración del planeta huérfano
donde nací.

Búscame.

En una promesa del amor que llegará
para luego no quedarse en nosotros jamás,
búscame debajo de tu falda, 
en la relectura
de este poema
intrincado y secreto
que toca con la brisa 
de las playas del mar Muerto
otro motivo para renacer.

Búscame.




Bicicleta


Mis piernas son dos veletas
que juegan con el viento
y las montañas
dando patadas al vientre
de un caballo de aluminio,
 
libertad entre los valles, 
que dejan paso al recuerdo
del mundo y al esfuerzo de
ser 
sobre una maquina de dos ruedas, 
un peregrino.

Invento que creó el viaje sin fin, 
corsario de esfuerzo
curtido en sueños, 
caballo de aluminio
que trota a cada pedalada en viaje
como la vida que empieza y acaba 
por el sueño de vivir.









Canto

 

Canto mudo peregrino
que habla de la historia de nosotros
desnudos y de espaldas.

Canto eterno como el eco
en la brevedad
de aquel cruce de miradas, 

y esos ojos que nada buscaban 
y encontraron la candidez 
que este mundo sin piedad arrasa, 
para dejar sin argumento
tanto cruce de espadas.

Canto peregrino
que deambula entre América y Asia, 
que sueña ese día 
para dormir en tu regazo, 
y resurge en la noche
al amor que un día inventamos, 

Canto peregrino.

Canto.


Me entrego

 
Con el último suspiro
y el primer acorde,
con el tiempo encendido
de las velas de la noche,
con la eterna quietud
de las palabras que nada dicen, 
te enseño mis cicatrices 
aunque veas que la ceguera
de tenerte me atrapa
y la vorágine del tiempo
es una guadaña,

una herida que pesa
en el fondo del alma,

en la sombra del destello 
de una palabra por decir
siempre eterna...

me entrego 
a la noche con luz
de Islandia.