Aunque tú no lo sepas,
he viajado lejos de mi alma
cerca de las horas de la espera
que cosecha el tiempo
a la desesperanza.
Aunque tú no lo sepas,
tus ojos tienen el color del viento
mis manos las raíces del árbol de la vida
que no supo de destinos,
ni vaticinios.
Aunque tú no lo sepas,
las horas detienen su curso
y es tan largo este olvido,
que eres una bienvenida
llena de quietud;
soy un látigo que tiembla
en la interrogación de la noche.
Aunque tú no lo sepas,
la palabra sobreviene a mi aliento,
te quise como quien quiere
guardar lo bello
pero me olvidé del instinto,
me olvidé del horizonte que te labré
en la lejanía.
Aunque tú no lo sepas,
el tumulto de la gente
no me hará cambiar,
que sepas que te tengo ley,
que sepas que siempre apostaré
por tu bondad.
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