lunes, 6 de mayo de 2013

Morena


Quiero bailar el dolor de aquel tango,
morena!
que te crees con dueño tras el pobre novio
aquel que recoge tus penas
y le vomitas con ansia el miedo

de ver la libertad alrededor del mundo.

Quiero que veas la luz
tras mi risa llena de huérfano empedernido.
Y cesar en el protocolo de terracitas
y el sexo de la tarde en domingo,
porque yo quiero ser viento feroz
que empape tu vestido ligero de brisa húmeda.

Quiero enseñarte que lo único que tiene dueño
es la ilusión que se va,
como piedras rodantes en río helado por el delta de tu ropa interior.


Quiero ensuciarte sin apenas llegar a tu figura de diosa madre del mundo,
para que te olvides de ser mujer
y vivas conmigo una noche,
una eternidad,
en este paraíso muerto
y harto ya de tanta poesía y poco cuerpo donde dejarle sus huellas.

fresas silvestres y caricia violenta con la rabia de quererme más que a mí.

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