viernes, 30 de noviembre de 2012

Pienso en ti


Pienso en ti,
entre la escarcha pesada de esta noche,
y tus pechos que son herraduras de sangre
al vaivén
de la hojarasca otoñal.

Pienso en ti,
mas el dolor y la paz
de esta cita que te nombra
abre vino en la despensa de mis horas
cuando los perros de la madrugada
son ángeles de la guarda
del Lucifer de tu recuerdo.

Pienso en ti.

¿ Te lo dije?
(...)

Pienso en el amor que se escinde
como mis manos por todo lo perdido,
tan cautivo de un mundo imposible contigo,
que la noche y el frío no disipan
la gloria de este fracaso.

Pienso en ti,
como una hoja desvanecida
en noviembre,
fugaz en la conciencia
circular de ser o no ser.
Pienso en tu forma de amar
con mil siluetas de óxido y polen.

Pienso, por ejemplo,
en la caverna,
el rocío de una mañana que nunca llegará,
pienso, extraño de mí...
te pienso,

tan pronto como sé que debo olvidar.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Chico triste


Inadaptado en cualquier sitio,
los vecinos hacen ruido,
y yo, chico triste,
persigo la más bella nube,
o duermo a las 7 de la tarde
con tanto deseo, con tanta tristeza.

¿Nunca te ha pasado
que la fiesta más feliz es la más triste fiesta?
que ella duerme con otro sueño,
y la juventud era una maldita promesa,
si entre todas las mujeres,
no hay ninguna tan digna para estas manos
de chico triste.

Imfestado de vida,
me cuesta reprimir mis ganas de matar
y ahora me corto con tu falsa sonrisa,
porque quiero verte diferente
y la verdad me hace daño.

¿Nunca te ha pasado que sientes tan hondo
que nadie puede seguir tu ritmo,
que desearías ser como un pájaro
negro, feo y peregrino,
para volar tan lejos que el sol sería la meta,
y morir a donde nadie más que a ti,
tu muerte te duela?

Ese chico triste soy yo,
que nací en un barrio triste y fui triste
que vivo en una casa con sol y estoy triste,
porque más que buscar; nada encuentro,
y una risa de aquella chica triste
hubiera sido el alimento
del recuerdo que se retuerce
en los falsos abrazos que te doy
porque hoy puedo decir
que a todos necesito pero a nadie quiero.

¿Nunca marcaste una cruz en el mapa,
al Norte del país de la pena,
donde los padres no vuelvan de trabajar sin vida,
y las madres con manos con olor a lejía
lloran por los hijos traficantes
o por los que se fueron a la guerra?

Chico triste,
en el palacio de las miradas de mujeres bellas,
Tomás Edo Torres,
en la cárcel de los verdades que duelen,
pero no tengo el poder de quejarme aun,
porque hay gente que es triste
antes de ver las estrellas.




viernes, 3 de agosto de 2012

Mi pequeño arenal del deseo.


En estas horas

en las que me dan tantas ganas de llorar,
y dejar de exhibir al mundo
el sueño que inspiré en versos,
me sé libre y con el vértigo de cada lágrima
como una flor de sal robada
en este, mi pequeño arenal del deseo.

En estas horas que nadie me entiende,
si acaso tú, mujer fantasma de mi pasado y porvenir,
acompañante hecha silencio de este ahora…
que es la nada,
déjame llorar con el arrepentimiento
de ser único entre tanta gente
cuando mi tristeza siempre será añorar a la que falta.



martes, 10 de julio de 2012

Vana esperanza


Si mis labios no pueden decirte cuánto te amo

quiero que mi corazón lo repita
cuántas veces respire.

Por encima de la frontera de nuestros cuerpos vacíos,
esta desnudez no es bastante agua
que colme la ansiedad del alma,
si la mía vela por ti… tú, ¿por quién? (…)

Si mis dedos no pueden tocarte,
quiero que mis ojos caminen al oasis
de todos los imposibles en tu sexo,
por delante habrá habido ruido de máscaras,
abismos,

Y palpar susurro que aúlla al seguir tus ojos;
ver en tu iris
el vaivén que ondula

Deseo perdido,


                              Vana esperanza.

viernes, 6 de julio de 2012

El cartero


El cartero que me iba a entregar tu carta,
se hizo viejo de esperar.

Y ahora te vas dado cuenta
que el misterioso vagabundo
era el único que no te vendía mentiras.

Por los paseos jóvenes harán de nuestra felicidad, la suya,
y una flor morirá antes de nacer,
cuando a media luz
jures que amas a alguien y solo te dé seguridad.

Ahora te vas dando cuenta
que el misterioso peregrino
era el único a quien le soplaba honestidad
en sus pestañas.

Mientras los carteros
dejan un nicho por mis cartas heridas
que te suplicaban
el amor a la vida que te doy...
que nunca has sabido ver.

En tu árbol que envejece
con tiza volverás a tachar
el nombre de otro idiota
que te quiso amar,
y tú,

Tú no supiste querer.

martes, 12 de junio de 2012

Siria en llamas


Apagan las luces del cine,
y busco tu mano.
Fuera, los gritos de manifestantes,
nos recuerdan que la historia no deja de morir
para nacer en tu vientre.

Te beso cuando el protagonista duerme en medio de Siria en llamas,
sin saber que el ideal de la muerte es el único Dios que conocemos.
Mis labios a dos centímetros de los tuyos,
palpitan para revelarte…cuánto te extraño, quiero volver…
mas nunca me he ido, en esta lejanía de llamas y listas de desempleo.

Entonces busco tu mano…
porque quisiera creerme real junto a ti,
y recoger de tu regazo piedras indignas,
humo de los amantes que no seremos en este cine invernal.

Encienden las luces,
y el protagonista vence,
fuera, nadie se sabe encarnado en la podredumbre,
del hombre contra la máquina;
de aquel que divaga en tiempos de crisis,
y primaveras valencianas,

como éste que te ama, y te perdió hace ya tanto…
cuando apaguen las luces del día,
buscaré lo perdido para volver a perderte:
llegarán otros y encontrarán lo que me faltó

en ti.

viernes, 27 de abril de 2012

Chocho chonis


Toreras de chándal rosa,
de sangre endulcorada por sal,
entre la Esteban y Kiko Rivera,
roncais en pleno orgasmo
con el macho cabrío, ese...
don Fulano de Tal.

Chica que vas colgando de aros de- pendientes.
Auxilio son esos gritos que entonas
con faltas de ortografía.
Compras y por ello piensas
que el mundo te entiende,
pero verte llorar será, quizá,
el mayor hechizo a mi poesía.

Cambias de amante como de bragas,
tetas postizas, cosméticos y pintura
a orillas del amor,
para ti, Rafa Mora es el donjuan
que vende protección
y hasta a su sombra engaña,
mientras os llamais entre vosotras “zorra”,
algo os dice que la violencia
va dejando de guardar emoción.

Y en fin, mi Choni,
tan elegante de agrio perfume,
choni,
reducto del fin de las ideas,
puzzle de tantos juguetes rotos,
de pasado incierto
y amores locos,
cerraste el cuaderno con el interrogante
de un te quiero a los 13 años
para matar la vida entre tacones,
ceniza y uñas arañando rebeldía
allí donde no deja de perseguirte mil demonios.