Y hallar la eternidad
en un suspiro,
sensual como tus ojos cerrados
antes del desastre,
Y casi vivo renazco
entre las brumas de la locura,
para ser libre y no saber
cuándo empieza el cautiverio
de las almas.
Agonizo en mi propia grandeza
que no encuentra lugar,
y es debilidad
en un mundo sin belleza
en el que intento resurgir.
Y perderme en los anales
de la vida
que con el ritmo del ocaso
de las olas
estallan desde el mar de la mentira
juicios de palabras sin sentido.

