domingo, 5 de julio de 2026

Palabras en las olas

 
Y hallar la eternidad
en un suspiro, 
sensual como tus ojos cerrados
antes del desastre,

Y casi vivo renazco
entre las brumas de la locura, 
para ser libre y no saber 
cuándo empieza el cautiverio
de las almas.

Agonizo en mi propia grandeza
que no encuentra lugar,
y es debilidad 
en un mundo sin belleza
en el que intento resurgir.

Y perderme en los anales 
de la vida
que con el ritmo del  ocaso
de las olas
estallan desde el mar de la mentira
juicios de palabras sin sentido.






Y se llama...

 
Escucha cómo cae 
el último pétalo de razón
que nos separa 
el dardo en el corazón, 

la lumbre que dejó ya de alumbrar;

coge el silencio 
que entre tú y yo 
es guadaña.

Escucha el terremoto bajo mis pies
cómo se resiste a sucumbir por esta vida
que no espera,


y se llama soledad.


jueves, 18 de junio de 2026

El sol de invierno

 
El sol de invierno
late en mi piel, 
y un árbol tullido
tras la cima de una montaña fría 
como nuestros cuerpos
da chispa a la luz 
que por un desfiladero.
se escapa.

La primavera no llega nunca,
y el sueño de amar
tras una juventud sin amor 
hace de libros con hojas arrancadas
las dunas de una playa desierta 
que duerme entre las olas 
cual fricción del viento.

La luna es la redondez
de nuestros ojos cerrados
y aunque maldigo la hipocresía
de estos años, 
el sol de invierno 
late en mi sien desnuda
como la duda 

de si volverás.




Sin querer al querer

 
Amar para luego acabar 
y volver al inicio,

el deseo es como el hambre
que cuando se sacia 
no encuentra la fe.

Amar para luego maldecir al amor,
y volver a empezar.

Qué veo cuando te veo?

Quisiera estar al margen 
de tanta hipocresía.
Y así entender 
lo que nadie entiende.
Saber que estar en pareja 
es un protocolo social 
o tal vez, 

Amar para luego confundir 
la fantasía con lo real  

sin querer al querer.





Al mundo le da igual

 
Al mundo le da igual 
lo bueno que seas
que te haya conmovido la luz
y el dolor,
al mundo le da igual;

o tal vez, no.

Este mundo que olvidó
la niñez por la esquinas,
ella, que se vendió al mejor postor, 
y me besa (...)
al mundo no le importa la poesía, 
sólo sabe de interés, 

o tal vez, no.

No te rindas, corazón, 
no está todo perdido, 
este mundo se pudre en un suspiro, 
y las víctimas son culpables, 
y los sueños pesadillas, 
y mi amor duda si fue amor, 
y tu duda ama este castigo 
que calla, 

o tal vez, no.


martes, 16 de junio de 2026

Amanece

 
Amanece 
y todas las letras de mi pensamiento
te nombran, 

mujer que me piensas
sin pensar, 
mujer que te entretienes con la rutina
y de reojo ves estos versos
soñando en el sueño posible
que salve al naufrago
de la realidad.

Más allá de los deseos frustrados
por quien se adueñó de la luz
y de todas la estaciones,
amaneció ya en nuestros rostros 
que dudan, 
y te miro como quien mira
al amor
porque sé que detrás de esta habitación
vacía, 
estás tú.

Vengo de un barrio 
de rechazo y dolor
lleno, 
y ahora que amanece en esta súplica
de lamentos,
haberte imaginado, 
besarte;
fue el mayor consuelo
de un mundo negro y triste
por todo aquel que no te haya visto
llegar.

De quien no haya sentido
los ojos tintineando 
en los espejos,
de quien ama sin amor
de quien muere al besar.

Amanece y aquí a mi lado,
tú no estás.



Contra la tempestad

 
Lejos, en un horizonte perdido
mi amor seguirá 
por ti, igual, 
las tormentas del pasado
calaron en los huesos,
pero el alma lucha 
siempre
siempre

contra la tempestad.

Te soñé en tierra de nadie,
te encontré al lado mío, 
y aunque el desierto
no es más que la nostalgia de frío, 
llegó la noche 
y todo 
lo arrasó la tempestad.

Lejos,
seguiremos incautos al destino
que nos desarmó
en esta guerra
en este juego de cuchillos
sin igual, 
la lluvia en los ojos,
barro en nuestras botas
y entre tu pecho y el mío

una lucha sin sentido
contra la tempestad.