sábado, 19 de septiembre de 2026

De nuevo

 
Cuando todo se acabe, 
empezará todo de nuevo.

No hay más ley 
que no tener ley al dictado
de un corazón que sólo siente
el sentido de ser legal.

La luna es el ombligo del tiempo, 
hojarasca de sortilegio herido,
almas en pena que nos circundan,
y somos todos partícipes del olvido,
y el asesinato de la primavera.

Cuando empiece todo otra vez, 
poco a poco se irá apagando 
de nuevo...

Lo que es, lo que fue, lo que era.







Ser y sentir


Días de calor, 
de fascistas, 
de un mundo más justo
-cada vez más lejos-,
y que tan injustamente 
te dirán que es imposible,
 
de primavera olvidada
en la esclavitud reglada
bajo la ley del más fuerte.

De guerra y abuso, 
de dolor y pastillas bajo el maquillaje.

Guarda la flor de tu sueño 
porque no hay imposibles 
en un mundo lleno de ego
y apariencia,
si conservas la belleza
y gritas que 
no.

No, 
a la demencia de vivir así, 
no, 
a la mentira de que la historia 
ya está escrita, 
no
a creer que no 
hay millones de personas dignas
como tú o yo, 

que en este juego de poder 
vence una minoría
y el miedo se apodera de la quimera posible
por hacer de nuestra vida
algo diferente a lo establecido,
al mandato del interés 
y el dinero, 
de ser y sentir

Poesía.




Vértigo

 
Vértigo
de no saber mirar a atrás,
y que tu recuerdo 
me nombre
con voz afilada y amenazante.
 
Vértigo 
de mapas y destinos
arrebatados a la imaginación
que hizo
la locura al poder.

Vértigo
de vivir sin saber
pero anclando las raíces de alma 
en lo vivido, 

Vértigo.

Vértigo
de un piano que se fragmenta 
en compases 
que hablan de los mil cristales
que dañaron nuestros corazones,

y es que la humanidad 
es un conjunto de hermanos
unidos por un mismo dolor
y salvados al creer 
en el reflejo de luz
de un sol vespertino,
que da 

Vértigo,
 
como el temblor del mundo
al nacer un nuevo dios
en Senegal, 
cual pálpito de sombra, 

sirena de hospital
en el rompeolas donde los marineros
enfermos de cordura y nostalgia
deliran.

Vértigo
de con todas o con ninguna, 
de ser el más bello
y el más olvidado, 
de ser más que de estar, 

Vértigo

de consagrarme artista 
en un mundo que se esnifó
en un gramo de cocaína 
a la vida, 
vendidos
como un producto más 
y que ahogados años después
entre el miedo 
de su pasada temeridad
y el Diazepam
quisieran volver a creer en Peter Pan;

Vértigo.

Vértigo 
de alambre y espinas
como las de Jesús en su corona, 
corona en la cabeza de seres 
que dieron al amor
su alma 
y el mundo los arrojó
al suicidio o
a la poesía eterna.

Vértigo 
de no tener nada
y ser camino
y ser
y

Vértigo de estar vivo.



Entre el mundo y lo que soy

 
Quiero escribir y hacer música
hasta perder las fuerzas, 
porque no encuentro nada más real
en este mundo de mierda, 
aunque se esconda en él 
entre el estiércol y la podredumbre 
bellos diamantes 
como el recuerdo que guardo de ti.

Quiero leer a Salinas y Lorca, 
hacerme fuerte
en mi débil locura
que es una alcoba
en el piso desierto
de esta elegida soledad como

maldición y privilegio.
(...)

Las ondas de música 
que inundan este rincón, 
son olas que se repliegan en la costa
del mar de los sueños perdidos, 
mensaje en botella sin destino, 
de este día sin luz 
en el que brilla mi alma, 
aunque no sé cuánto aguantará

en el deambular 
diferente al resto,
cuerda floja del eclipse
y el marabarismo.

Entre el mundo 

y lo que soy.


Como gaviota

 
Quisiera escribirte un soneto sin rima, 
y mientras alzo la pluma se revela 
tu figura que se cruzó en mi destino
como alma de color y peregrina.

pero el tiempo, vence todas las batallas, 
guerra que no toleramos 
mientras culpamos de los males de dios al vecino, 
quisiera ser poema para decirte que yo soy
porque fui contigo.

Y mientras leo a Goethe y oigo a Einaudi
la mañana me alcanza preguntándome de ti, 
quisiera ser voz en las palabras rotas, 
espejo cicatrizado de un pecho que te nombra, 
te acompaña mi sueño, 
ese que vuela alto en el cielo


como gaviota.


Y ahora qué?

 
Llegué a donde muchos sueñan; 
y ahora qué?

la madurez me reveló
que andar a contracorriente
aunque sea pesado
es más sano
que hacer caso a la gente, 

y ser perdedor
hace que gané en este mundo
de papel
que el viento voló, 
pues si sigues mucho a la realidad
corres el riesgo de morir
de números y cálculos
ya que nuestros  latidos están 
cimentados de imaginación.

Creo que sé cómo 
abortar a las pesadillas,
mi almohada protesta 
pero no se vende 
ante tanta mentira, 

llegué al destino;
y ahora qué?
...

quién bailará los pasos prohibidos,
si conmigo está todas las desgracias
y azares del mundo?

La existencia y la muerte, 
la locura y sus formas;

personas que guardan en un frasco 
esencia de creyentes
que dejaron de soñar
para juzgar a quien 
desnuda sus pasos y la sombra.

Y ahora, qué?
Peregrino, 
vencedor de un camino que no acaba
porque tenerlo 
todo no es lo material,
es una forma de vida
en un mundo que no entiende de formas;
ni más ley que la del corazón
que le ampara.


Mi enfermedad en este amanecer

 
En este amanecer
la duda del tiempo
resbala en mis pestañas,
quién dividirá el desayuno
si tú me faltas

si tú me faltas.

En este amanecer
mueren las sombras
al renacer el sueño
de intentarlo de nuevo;

y... por qué no?

y no fui demasiado
para el color vivo 
de tu cielo,
pero aún así;
cuando todos falten

allí estaré yo.
(...)

Ya se hizo de día, 
y el vacío ruido
por hacer himno
a una simple poesía
hace de un mañana 
las ganas de matarme,
motivo contra el que luchar,

porque la vida vale la pena, 
a pesar de tanto ego
y mentira,
sensibilidad mía 
que soñó despierta,
y que los malos
convirtieron 
en mi enfermedad.