sábado, 31 de octubre de 2026

En nosotros

 
Perdido entre la marea de gente, 
entre las palabras y la piel,
herida en el salpullido que va
después de la muerte;
el cual sólo es

un renacer.

Arte de no encontr Arte,
y seguir caminando,
y seguir esquivando las balas
de pie, 
lluvia que mojó nuestras almas
cuando desnudos
ardía el viento, 
y mi sol 
era tu fe.

Perdido entre tanta ruina;
los intereses, 
el ego, 
las disputas, 

el tiempo con batallas
que son insignificantes
antes que intuir que la vida se nos fue, 
en no contemplar ante el abismo
la flor del amor 
que pervivió por siempre
en nuestra
perdida promesa 
tras el eclipse 
en los ojos del atardecer 





Luciérnagas arder

 
Tu sombra
destella en el vacío
de los pasos rotos,
de vasos llenos de sed, 

alas, que 
cuando todo me lo robaron, 
esquivan el deseo de alma herida, 
de luna de paz, 
si la verdad sólo fue
una mentira 
                   al revés.

Pronto madrugó la madrugada, 
pronto se acabó 
lo iniciado, ya ves,  
lunes eterno en cualquier semana, 
en la que todos
me faltaron
      mientras anhelaba 
      un eco de ti.

Anónimo entre la gente, 
huyamos a un viaje sin retorno, 
por ejemplo, 
a la lumbre de un velero
que tras su rastro en el mar rojo
dejó el batir de estelas 
de luciérnagas 
que nunca quisimos
ver arder

como 
al final 
así 
fue.




jueves, 22 de octubre de 2026

Este tren

 
Qué locura más rara la mía!

Ser libre 
a contracorriente
entre tanta gente,

y entender la belleza 
más bella del mundo
con ojos de poesía!

Qué bizarra vida esta!
No?

Loco que entendió la locura
y aprendió sobre la marcha
lo que no se llega a saber,
como, por ejemplo;

que la vida es un suspiro 
en el viaje infinito
donde todo es pasajero
el amor, 
la muerte, 
el tiempo (...)

que no hay que hacer mucho caso 
a los miedos
o a esos pensamientos, 
que a veces nos engañan, 

por el desfiladero de los sueños
donde transita la eternidad 
en este tren

sin salida, con llegada.





Entre tus poemas

 
En lo que dura un suspiro eterno, 
te escribiré este poema, 

espero que la espera valga la pena, 
y la alegría de volvernos a encontrar
sea

el tiempo que lleva del recuerdo
que transciende 

al verso, 
en sueño
en ansia
en pálpito

entre tus piernas.





Traición inocente

 
Traicionamos 
mientras la crítica va
a quienes traicionan,
 
nos bañamos con la lluvia
del desconsuelo y el odio
en este clima extremo, 

y no me sientas,
que el daño deambula
a quienes más quiero.

Sin saber lo que es la libertad,
intuyo que es algo parecido 
a no temer miedo, 

debe ser algo similar 
a que te mire mientras miras
mi mirar.
(...)

Somos los que juzgamos 
a los que juzgan

y nos creemos víctimas del mundo
que quemamos, culpables.

Si finalmente, 
el planeta es un círculo de tiza
en la pizarra de los sueños 
que en la infancia
dibujamos.

Te odio a mi lado, 
te añoro de lejos, 

sangre que bombea 
el corazón de los poetas
que compraron en Zara 
los latidos productivos y mercantiles 
de un irrepetible amanecer.

Del amanecer sin precio,
que vendimos tú y yo
aquella vez
creyendo, ilusos, 


en el Amor.




Tan tarde

 
El sueño de despertar
empieza al acabar nuestro desvelo,

he pasado de quererte 
a odiar
como quien camina borracho 
por el abismo infinito
del tiempo.

Diario hecho poema, 
locura recitada en verso, 
te amo y no sé lo que quiero, 
escribí sin saberlo una obra de arte
que nadie leyó,
que guardada en un cajón
fue comida por los besos

                                        (que no nos dimos)


Polvo de estrellas
en las alas de los niños
que no nacieron, 
familia huérfana de mí
a la que no echaré de menos, 
salvaje viaje por Utopía, 
en aquellos labios que cobraban a precio
de plusvalía
todo aquello que soñaba 
humildemente


                                       mi pobre corazón.

Nuestro sentimiento, 
herido y marchito
como las hojas del otoño
bajo la que nos abrazábamos 
los dulces compañeros de la facultad, 
son, a lo lejos, 
repiques de guitarra y recuerdos
que ahora toco, 
pero, como siempre, 
tan tarde, 
               
que nunca
los llegamos a bailar.

Tan tarde.



Su suerte de poeta

 
Entre la multitud 
y la soledad, 

el alma grande no entiende 
de despedidas,
y aunque ya no volvamos a la playa
donde te volví a besar, 
mi mundo sólo sabe de amor
en un circular destello 
de rutinas.

Tan falto de verdad,
y lleno del silencio de tu voz, 
por qué es tan difícil 
enarbolar el corazón,
ante tantas embestidas 
del destino?

...si sólo quise ser libre, 
por el amor de dios, 
y los ángel reprobaron al mundo 
siendo una cárcel éste,
en la que todos sus pasillos
me dirigen a ti.

Entre la luna y el sol, 

lo amargo y dulce
del fruto prohibido,

así estoy yo escribiendo 
desde mi habitación,
recordando al olvido (...)

cuál mujer sería la mejor
y pudiese retener mis pies de viajero
soñador y adormecido? 

Nunca sabrás lo que esconde
la melodía de estos latidos,
el acorde oscuro por quebrantos 
e ilusiones, 
que hacen que luche en la tormenta,
y aunque convivir entre la gente
no es una fiesta;

he visto sonreír de esperanza 
al más pobre, 
y al rico maldecir su suerte,
mientras yo más ridículo 
que sabio,
sólo sabía dársemelas de poeta.