miércoles, 2 de septiembre de 2015

Nada


Ha llovido ya desde aquella vez
que compartimos un café
y parte de recuerdos,
las gotas de nubes tintineaban
en mi pecho
como la cucharilla de tu té.

Tú dirás;
pobre tonto este que me habla del "no sé olvidar"...
Bueno en resumen, lo que vengo a contarte
es que un día 
escribí con las manos manchadas de imposibles
el trazo de una estrella
y las seis letras de tu precioso nombre
se convirtieron en cometa
bañando de luz a la luna.

Nada,
lo que daría por continuar
una historia aun no escrita contigo,
bañarnos en el asfalto de Madrid,
ver la Cibeles alumbrada por el mediterráneo,
en fin,
y que llegue a ser amanecer
la sed de los cuerpos,
ese tuyo,
que desde hace un tiempo...
no dejo de pensar en él.

No tendría más arma ni defensa
que tú como paz,
(perdón mi atrevimiento)
pero un poco loco y un poco cuerdo,
reconquistaría una mirada
como aquellas sin pestañear,
entonces si él no se da cuenta
ven al rincón de los Caballeros de la Armadura de Seda,
para que la poesía hable por nosotros dos,
al susurrarte al oído:

Nada.

1 comentario:

Saul Ramos Peredo dijo...

jejejejjejeje genial POETA!! lo has echo muy bien!!.. me ha gustado .... pero se me quedo la parte donde dices.. continuar la historia aun no escrita.. jejejejeje .. que grande.. saludos POETA!!... ;) :D