viernes, 11 de septiembre de 2015

Y el mundo alrededor...


Una lágrima de mercurio vomita el mundo cansado,
niños que mueren en tu misma orilla
y estruendo de risas 
barnizando de ruido tanto llanto;

otro bombardeo que alimenta de sal 
el café de cada mañana.

Pero, 
a pesar de todo,
siempre hay algunos ojos
que vuelven como el escorpión de la esperanza
batiendo la cola al tallado rincón de mármol de nuestro corazón, 
pero, 
a pesar de todo, 
aunque todos me entiendan, nadie me comprende, 
si lo que yo quisiera sería volar más allá de la piel
o el miedo, 
para saltar tan alto
que las estrellas lo envidiasen.

Hay veces que me quedo mirando Saturno y sus lunas,
lo admito, 
años bisiestos en los que ella no me llamó para preguntar
dónde está el amor entre el interés de mercaderes,
entonces entendí que lo urgente a veces es más valioso que lo importante
                                                                               ... aunque sueñe besarte como en Casablanca,
y que llegase yo a retener las salidas próximas de aviones 
siempre con algún idiota que te esperase en la puerta
junto a un ramo de flores de plástico.

Hay gente que reza por una pastilla, por agua, 
por desmantelar banderas;
que reza porque muera dios. 
Hay gente que de tanto sudar sangre ante un revólver 
son balas valientes
con la sabiduría de una de las lunas de Saturno que te dije.
Definitivamente el Universo está en sinfonía.

Hay gente que es tan parecida a mí a seis mil kilómetros 
que los que me rodean deberían dejar de mirar sus botas nuevas
en espejos ya gastados.

Y mientras... 
el mundo alrededor
de poesía dulce y violenta.
Será que la lágrima y la risa están tan cerca
que el cielo hizo llorar de alegría
y la tierra sonreír a la miseria.

Una lágrima de humo vomita el planeta anestesiado
alzheimer de primeros novios que negocian el crimen perfecto; 
y yo no creo en el amor,
solo tengo fe en las ventanas abiertas
al futuro
con el nombre de mujer más mezquino y más digno que sé: 

Tierra.


Y el mundo alrededor...


miércoles, 9 de septiembre de 2015

jueves, 3 de septiembre de 2015

Romeo y Julieta


Si no aceptas que el amor
es la mayor mentira que merece ser vivida,
no admites tampoco que la muerte
es tiempo pactado 
donde se ahorcan Romeos y Julietas.
Si no aceptas que la traición es el mordisco en el cuello de él,
y la resignación los labios ardientes de ella.

En este rompeolas,
nuestras manos se sacrificaron por el absurdo de sobrevivir,
y otras miradas de desconocidos como brasas encendidas
dan luz a lo lejos
a estos barcos sin rumbo que son nuestras vidas.

Acepta al menos que estoy aquí,
¡ríndete!, las dunas y el sol de tierras lejanas
abren ventanas a la esperanza tenaz de estas horas fratricidas,
y en la tumba de nuestro Ahora solo flores ausentes creen en el sexo,
tan hermoso como tus ojos al abrir el sol cada mañana.

Si no aceptas que el amor
es la mayor quimera que podemos alcanzar…
¡camina conmigo!
Sirena del Nilo,
que tropieza con la inseguridad de saberse tan deseada como sola,
acepta que soy el que mejor miente, sin besar…todavía.

Amor,
tú naciste en el Sur,
conociéndome en los trasiegos de Avenidas,
y prejuicios con el sumario juicio de un libro de versos bajo la almohada;
me hallaste en la población de vehículos y diarios,
pero yo ya no estaba allí, estaba en tu memoria imposible,
tú como pasatiempo tenías al deseo,
bailabas a media luz en la Patagonia del fin del mundo,
con el abrigo puesto.

Amor,
eres un árbol en el desierto donde nos conocimos,
eres la palabra mejor no dicha…
(ja que no hi ha res al meu voltant, deixaré de creure en el destí)
tropezabas indiscreta con la llaga del mundo,
resoluta en senderos tristes,
en egos y horarios fijados,
hasta que me conociste,
en aquel mismo lugar donde nunca nos encontraremos.

Amor,
eres un ángel
…qué sé yo…
eres la luz fugaz que bajó las escaleras en Blasco Ibáñez,
eres otros dedos que repican tambores en mi espalda,
la nostalgia de ojos risueños,
que de tanto soñar han perdido la vigilia por la realidad
y de tantas  posturas como maniquíes
fuimos  adornos para quien nos compre.

Amor,
te cierran la boca con un beso o un salario “digno”,
y yo cerraré el último bar en El Carmen,
una canción, Flor o Malena, me dice que esperaste demasiado
cuando yo, huérfano a los 11 años y con la camiseta sucia de tomate frito,
dejé de jugar con muñecos para emprender con una bicicleta
un camino que no tiene retorno;
alguien me dijo que cuando preguntaste por mí,
Cupido se quitó la venda y sollozó lágrimas de carbón negro
como cada hebra de tu hermoso y eterno, eterno,  pelo.

Amor, y así me despido
(las emociones con piedad nos dejan ver mejor el pasado)
ya me volverás a encontrar en el asiento de un cercanías antes de morir
o relatarás a los pequeños
que tantos hombres como yo
reencarnaban el alma en el sepelio de las novias blancas y radiantes,
eso es la vida, 
que nunca despierta.

Amor, Szymborska me inspiró,
tú, me enamoras…
ya sabes que el camino es tu pecho, son las colinas del anochecer,
recuerdos de la belleza más arrebatadora
a primera vista…


y para la vida toda.


Amor (perdone por la osadía de revelarme con la espalda, tras esta desnudez)


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Sandra


Ha llovido ya desde aquella vez
que compartimos un café
y parte de recuerdos,
las gotas de nubes tintineaban
en mi pecho
como la cucharilla de tu té.

Tú dirás;
pobre tonto este que me habla del "no sé olvidar"...
Bueno en resumen, lo que vengo a contarte
es que un día 
escribí con las manos manchadas de imposibles
el trazo de una estrella
y las seis letras de tu precioso nombre
se convirtieron en cometa
bañando de luz a la luna.

Sandra,
lo que daría por continuar
una historia aun no escrita contigo,
bañarnos en el asfalto de Madrid,
ver la Cibeles alumbrada por el mediterráneo,
en fin,
y que llegue a ser amanecer
la sed de los cuerpos,
ese tuyo,
que desde hace un tiempo...
no dejo de pensar en él.

No tendría más arma ni defensa
que tú como paz,
(perdón mi atrevimiento)
pero un poco loco y un poco cuerdo,
reconquistaría una mirada
como aquellas sin pestañear,
entonces si él no se da cuenta
ven al rincón de los Caballeros de la Armadura de Seda,
para que la poesía hable por nosotros dos,
al susurrarte al oído:

Sandra.

martes, 1 de septiembre de 2015

Tú pusiste en mí


El fusil del tiempo
no mata mis ganas
de hacerte revivir,
sin más que dos poemas
y un millón de besos,
yo pintaría de arcoiris
la mirada triste
que un día,
cuando no me conocías,
tú pusiste en mí.


Diablo


He perdido tantas batallas
que la guerra sobrevive en labios soñadores,
cómo me gustaría
surcar el mar de tu boca
y desvestiste sobre la alfombra
para arder contigo
todas las noches.

He perdido tanto
que solo me queda morderte
hasta que palpiten tus labios
y vestir de ilusión
al negro diablo de la soledad,
para bailar juntos lento
entre todo lo perdido.