sábado, 26 de diciembre de 2015

jueves, 24 de diciembre de 2015

Universos


Todo lo que te quise escribir cabía en un solo verso y fue entonces cuando trazé un uniVerso.

sábado, 19 de diciembre de 2015

¿El espíritu de la navidad?


La vida pasa.
Se retuerce la piel, merman los cuerpos pero el sol es el mismo.

Todo indica que no hay salvación, que nuestro aliento es un préstamo en cada ultimátum y se va retorciendo poco a poco por la jaula oxidada de la muerte. No hay escapatoria.

El amor es una excusa, y es que ¿no ves cómo te vas desilusionando en cada invierno?

Pero yo escribo mirando también ese lado de magia que hace rezar al ateo mientras cae el avión. Escribo por la mirada que se pierde más allá de nuestra infancia al sonreír mientras un bebé sonríe.

A los brindis que dicen que todo es eterno en ese trago. Voy escribiendo, toma nota, porque si no hay dios alguien lo inventaría, como hemos inventado llegar a fin de siglo o poner flores en las tumbas del ayer. Escribo porque no es vida pensar que no hay vida, es algo así como remar contra los instintos.

Escribo porque la ciencia es una invención humana como la religión, ni más ni menos, solo que la ciencia explica muchas cosas de lo que se ve pero le hemos hecho tanto caso a la evidencia que este sistema nos hace ser materialistas, máquinas que sin piedad no oyen el aleteo que sobrevuela nuestras sienes diciendo que por amor sería tan bello vivir...

Escribo por el espíritu de lo absurdo, la navidad por ejemplo, por esas fuerzas que están aunque no se dibujen y duermen con nosotros...aquello que sientes mientras el cuerpo lo ves raro, emoción que brama en toda una galaxia...para luego digan que no existen los milagros.

Felices fiestas.

Besos y versos peregrinos!!


jueves, 17 de diciembre de 2015

Flechazo de luz


Ellos me miran
pero nadie sabe cuánto explota
en mis adentros.

¿Será ir en contra natura el observar
la naturaleza de sentirse vivo?
Será.

Látigo de abrazarla
para enterrar a bellas mujeres
que me besaron
sin ser conscientes de la lumbre que hervía
en mi corazón,
porque si todos somos hijos de una misma muerte,
la linterna se apaga justamente al huir,
cuando el día amanece.

Este silencio es aroma a tumba
o a bramido de los amantes
que se beben en el café
la ira
escupida por los labios
amargos del amor.

¡Sí! dichoso el niño que juega sin pensar,
dichoso el suicida
que se arroja sin pensar,
y yo, insignificante, que respiro circularmente,
soy testigo de mi fin
¡absurdo!,
como el principio de un baile sin música.

Ellos no me ven jurar
al partir un avión que ¡volveré!
Solo soy un pez que se ahoga
entre la podredumbre
de los anestesiados.

¿Qué mundo dejarás 
a tu hijo?
Si de vivir se trata -me dices,
...
¿Oyes en un bosque seco
acaso un flechazo de luz?


martes, 15 de diciembre de 2015

Cuando no esté aquí


Cuando no esté aquí,
el vértigo desencadenará angustia que no respira...

me gustaría no creer en el más allá,
pero soy humano.

Cuando no esté aquí
y me imagine abrazando el aire
como un corte entre el alma y todo temporal,
nunca sabré reconocerme en lo helado
de la piel que habito.

Cuando no esté aquí
dolerá no saber bien qué es la vida,
y me preguntaré si la consciencia
me puede librar de ahogarme
en las brumas de otros mundos

(como hago cada mañana al pensarte
después del café)

Cuando no esté aquí
las flores no saciarán mi eterna ausencia
y aunque en vida siento la muerte,
el sueño de existir vaticina el ansia
por volver a escribir la poesía que te nombra.

Cuando yo no esté,
abismo, cordón umbilical como mortaja,
sabré que haber estado enamorado de ella
fue rescatar de la oscuridad
la belleza que nadie sabe ver... entre tantos infestados de vida.

Cuando yo no esté,
un poco muerto, un poco vivo,
sabré que morir es un estado del alma
que el alma es, o un cuerpo que se mueve
o lo que mueve el cuerpo,
sabré que la razón es la división
entre locura y caricia tierna.
Y en el medio...Yo.

Cuando no esté.

sábado, 5 de diciembre de 2015

En nombre del amor


Me enamoré de una mujer sincera
que no me quiso más que a los demás,
una mujer con tantos problemas
que volar juntos
era un capricho
demasiado alto para sus alas.

Era una maga perdida
que distraía a la muerte con diez mil amantes,
me enamoré del último lunar de su espalda
y hasta la cicatriz abierta
que acogía su boca al vomitar maldiciones.

Me enamoré de una mujer buena,
pero la bondad perdió su paciencia
por incertidumbres.
Si reconozco que la mujer que más me gusta
no la puedo pagar,
ella valía oro
que fui regalando a la tristeza.

Ella era también el miedo
que miraba de reojo la vida ajena,
era mi enfermedad llena de luz,
mujer como tantas otras y no,
flechazos para todos los señores
que se jugaban los anillos por estar con ella,
y yo no vestía más que arañazos
en nombre del amor.

Aunque haga el ridículo


Tan cansada de ser deseada sin motivo
y yo con tantos motivos para desearte...
no importa el ridículo
si me sonríes sacándoles la lengua
a los hombres que van de gallitos
y son solo unos cobardes.

Soy torpe, juego con palabras
porque la vida me trató como un juguete roto,
y si te odio,
me vengo con ira de que seas mi asesina
aunque si me miras,
qué importa las risas de fondo...

Y así, junto a un ramillete de lágrimas rojas,
bailaría contigo el tango
de la eterna resurrección,
pues yo no soy más que el caballero
con la nariz roja,
un payaso como tantos de la vida
por creer en el amor.

La muerte es la piel que me encarna,
miedos que me hacen y no me hacen
saltar desde el balcón,
he muerto tantas veces que me aprieta la corbata
y la gente me mira sin conocerme en la ceguera
de no saber que soy como ellos
o ellos son como yo.

Para acabar señorita que me sirves desde la barra otra cerveza,
que sepas que finjo que no me importas
(para que no te asustes)
dame tú el ritmo de la música
que no sé bailar;
porque disimulo en verte que eres como las demás
pero en realidad, me importas
si entona una despedida
yo estaré allá esperando...

Aunque haga el ridículo.





Hubiésemos sido


Hubiésemos sido
el amor más bello del mundo,
inevitable y tierno entre hogueras,
la vida hubiese empezado en las puertas de tu boca,
pero no fuimos más que el suicidio de momentos
que iban apuñalándose sin querer.

Hubiésemos sido
dos muertes que renacen en un solo corazón...
pero perdí en cada labio compartido
el aire de estas alas que se extendían
en tu inmensidad,
y aunque el amor dejó de ser bondad,
me reconozco loco
por aquella locura de haberte querido.

Fuimos el amor aquel,
prematuro con las manos llagadas;
los más inolvidables amantes
de la envidiosa sonrisa
que perfuma la faz de la tierra,
pero en mitad de un baile
una mañana
me até los zapatos mojados
y tú te pusiste a llorar.

Hubiésemos sido
los enamorados con más poesía del mundo,
sin que los miedos de los demás nos afectasen, ( ¿recuerdas?)
pero una mariposa se posó
sobre tu nariz
y yo no supe volar con ella.


viernes, 4 de diciembre de 2015

Hace mucho tiempo


Hace mucho tiempo
que me cuesta levantar la vista del suelo,
la gente abruma este grito ahogado
y es que hace mucho tiempo
que soy culpable de mi fatal destino.

Qué fácil es sentirse incomprendido
en un mundo que no comprendo,
ya perdí la cuenta de las lágrimas por ser consciente
en una vida que no me quiere
pero me abraza con ansia
como un niño su balón.

Hace mucho tiempo
que no recibo tu llamada,
será que él te habla más dulce
sobre la mentira de respirar,
de agarrar el amor como quien sueña aferrarse a tu pecho
así fuera el inicio de la vida.

(como ciertamente lo es)

Hace mucho tiempo
que hablé con la voz del diablo;
¿te acuerdas?
Mi pecado fue amar tu dolor
antes que mirar las luces
de aquellos ojos pequeños y cansados
y tu triste sonrisa pidiendo
auxilio.

Hace mucho tiempo que no soy feliz



jueves, 26 de noviembre de 2015

Nube amarilla al cielo


El tiempo dice que vivir
es un callejón sin salida
donde la conciencia, acorralada,
lamenta haberse aprendido sus pasos
cuando, irracional,
siempre es llevada por la marea.

El amor, la vida dicen
que se acaba esta verdad
que en realidad, no es verdad.

Y la respiración se entrecorta
para que tu firma sea hoja caída en otoño,
antesala al frío eterno.

Pero después de todo lo que digan
y encarando a los siglos con sus cadáveres,
yo te digo que Te Quiero,
que solo soy yo la inmensidad,
y si no creyera en el delirio
y la esperanza,
ellas no osarían retarme con su beso asesino;
decirte que el accidente de saberme vivo
amansa al invidente camino tras mis ojos;
poema que mira la entraña como oro,
podredumbre y uña negra
que grita No quiero morir
o verte morir.

No todo debe ser
esta exhalación de plomo o azufre por mis pulmones.
Y la  vida sigue tan injusta...

Ni existe la muerte tal vez,
pues si la vi, ella no sabe que existo
así lleno de luz
que vuela nuestra palabra como nube amarilla al cielo.
Quiero creer que no sabe que existo.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Princesa borracha de realidad


La princesa está triste,
¿qué tendrá la princesa?

El rímel resbala
por la rasgada mejilla;
cigarros ardiendo
y una frase a medias
en su WhatsApp.
Jura no volver a creer
en los príncipes que vienen de visita
y se drogan de apariencia,
teniéndola a ella
como colchón cada despertar.

¿Qué tendrá la pobre principita?

Una luna en los ojos
y espejos deshechos al mirar,
bajo su cuello tiene heridas de guerra
que en un tiempo fueron besos,
y ahora son gritos escupiendo
al infierno
de multitudes que invaden la soledad.

¿Piensa acaso en la amiga que se fue;
en el príncipe de la carroza dorada?

Puede que resignada vea que más que las arrugas de la piel,
duele la traición del paso del tiempo
en el alma...

Pobrecita reina de Saba
el hielo en su gin tonic se consume
como el amor,
ya no habrá primera vez en la vida
porque si todo fue mentira
en un jardín de plástico
ella ha sido la más bella flor.

Esa princesa
que viste en la sonrisa
vidrios repletos de callada ansiedad,
es la misma mujer valiente
que trabaja cada día
para ver si por suerte
termine la pesadilla
de nunca ser libre
transitando por los edificios grises
de la ciudad.

La princesa está triste.
¿Qué tendrá la princesa?


domingo, 8 de noviembre de 2015

Chiquitín


A mi gato.

Es un chiquitín aunque crezca.
Si lo dejo solo
gasta una de sus siete vidas,
es un gato con bigotes de poeta,
tan negro su pelo
que en la silueta de la noche y la luna,

él brilla.

En cada siesta calma el dolor del tiempo
(se porta muy bien mi compañero)
sus patas van tropiezando cada mañana al despertar
mientras espera maullando
que le prepare un tarrito de pienso.

Maúlla entre los cables de las antenas
la canción sin cuna ni corona,
porque él es a la vez príncipe callejero
artista seductor que camina
lleno de luz por entre las sombras.

Ojos amarillos;
misterios se encierran
en un pequeño frasco,
pantera que duermes tranquilo,
que nadie te sobresalte
si eres el guardián de tantas almas en pena
entre las nubes del extrarradio.


En las escaleras de filología


Tienes miedo de que el tiempo pase
sin advertir que antes de que tus labios
se vuelvan carbón
han sido los más bellos tributos
al jardín edénico de mi vana esperanza.

Sherezade,
te conozco y no,
pero cómo quisiera
por este segundo que es la vida
bautizarte con versos
y esculpir tu bello rostro
en tacto y silencio
(...)

Presumida y sensata,
cual rayo que se mira en el espejo,
ya intuirás que tal vez tus ojos
solo sean
dos estrellas huérfanas de justicia
que colisionaron hace años
en mi pecho.

Sherezade, mujer imposible,
porque me voy
aunque nunca hayas estado,
vas ocultando una sombra en tu mejilla
y el llanto de un recién nacido
avisa del tren que tras el horizonte
las oportunidades pasadas
no hacen más que encarrilar.

Sherezade,
no sé si la inseguridad que vive en ti
alza mi pena,
no sé si mi dolor puede ser tu valentía,
vuela la vida como una cometa,
y de la mano de otros pasearás la luz
que te fui guardando tantos días.

Creo recordar
que cuando te cruzaste con tu pesar y bendición
un día conmigo por las escaleras de filología
llegué a creer en los ángeles
aunque reconozco que más que amarlos,
los temo,
así que dejaré ir el torbellino de pureza
para hipnotizar
letras de un poema
como el que leía
una joven cuentacuentos como tú:

Sherezade.


Las ciudades perdidas


No hago más que pensar en las ciudades perdidas
de tu cuerpo,
en los laberintos que la ausencia bautizó
tras la calma de tantos siglos,

no hago más que pensar en ti.

Pensar en los jardines de tu Delta,
en cada fuente seca de la luna,
allí donde las murallas no ven más allá
y nos advierten que Adán
tuvo una muerte más dulce.

No hago más que pensar en ti,
rascacielos en tus uñas,
mares como cabellos efímeros,
vientre de lava
donde se ahoga el mar.

Y no sé por qué dependo
de un olvido o un te quiero,
te pienso allende horizontes no pisados
para otear con ojos de vidrio
el terremoto que bajo tus senos
él
siembra
cada anochecer.

Pienso en un destello de silencio,
y zas, ya eres mía,
vestida de la otra, de la que soñé como tú;
un trasiego de neones a lo lejos palpitan
y ni Atacama ni el Sahara
te vestirán de añil.
Y sabes...
no hago más que pensar,
no hago más que pensar
en ti.


jueves, 15 de octubre de 2015

Lago de sal


¿Qué me pasa,
que estoy amando más la muerte
que la vida?

¿Qué me ocurre?
Se van acercando barcos negros
por un lago de sal
para siempre.

¿Qué me ocurre?
Quisiera cerrar la puerta
pero un rincón de incerteza
me susurra que mañana

podría ser mejor.

Teniéndolo todo,
pido paz,
si el final me aburriría
aun más
que esta vida miserable.


viernes, 9 de octubre de 2015

Perfectos idiotas


Entre que tú te haces la distraída
y yo... que ni me entero,
se nos va acabando el vino,
mientras guardamos
debajo del corazón
las manos,
(que como un tambor)
están deslizándose
poco a poco
por nuestro sexo.

La muerte corre lenta,
y ni con esas,
el amor llega a ser más rápido,
para desguazar en un manto de luz
la dulce estafa por ser jóvenes,
como la impotencia mía
al ser observador
de tu cuerpo
entre cientos de buitres devorándolo.

(no dudes que en la gabardina los hombres que te acechan
también pueden esconder arrebatadoras poesías)

Aunque no se trata de dudar, corre, sigue corriendo igualmente...

Mis ganas de volverte a ver
es la de quien ve acercarse
un hada maloliente y borracha
por las flores muertas del camino,
es soñar con una santa
para pervertir a todos los ángeles desahuciados
que se tiraron
durante esta crisis desde un séptimo piso.

Mis ganas de ti,
es ser la bufanda roja y azul celeste
que te ahorca,
no dudes que yo podría llegar a ser
un auténtico caballero
pero ten fe, por lo seguro,
que lo que mejor se me da
y más me divierte
es que seamos perfectos idiotas.

Y es que nuestros pasos fueron tragedia
hasta que la algarabía de oler tus labios
se deslizó entre la ropa interior,
para que tú me susurres
"ya te estaba esperando",
más por estar cansada
en la búsqueda del amante perfecto
que por mi tonta y brusca
forma de llamarte la atención.

Podría escribirte como los románticos
que la vida se acaba pero solo entre tus brazos,
aunque bien sabes que ni tú ni yo
somos imprescindibles
en este baile de disfraces que es el mundo,
porque los vestidos de la vida hay que devolverlos
mañana
y el whisky además de veneno,
resultó ser de contrabando.

Así que, señores, (señorita),
esta es la historia que se repite mil veces del adiós,
lo dice un solitario
que se enamora más de la derrota
que de una diosa,
pues es algo que nunca podría conquistar
quien tengo al lado
(y puede que sea yo mismo)
ese eterno perdedor,

peregrino soy de tus ojos negros, 
llanto suplicante del beso
que hace unos meses y con lluvia (aunque no me leas, aun me acuerdo)
nos separó.


lunes, 5 de octubre de 2015

Allí me verás


Me encontrarás en la palabra no dicha
cuando se va perdiendo la ausencia
y yo seré otro cuerpo
que te está dando 
la bienvenida.

Allí me encontrarás, cariño,
donde ninguna mujer me amó,
donde nadie supo aguantar fija mi mirada de perro.
Allí me verás,
como un aprendiz de escultor
que en la playa y lleno de rabia
mordió la arena del tiempo.

Me encontrarás
en el zumo de óxido del pasado,
en el silencio ya cansado al no verte.
Me encontrarás, amor,
esperando bajo tu ventana de lluvia
cuando rompas el periódico
para empezar de cero,
y las flores de tus amantes
huelan a muerte.

Allí me encontrarás,
en la escondida esperanza
que todos guardamos,
esa que huye de un hospital
y el tiempo que apaga el reloj.
Me verás disparando
en la cabeza al loco que visto
para odiarte como odian los amantes
en este baile de disfraces 
del desierto...pero contigo.

Allí me verás,
como un tren lento que se sumerge tras el llanto
como alguien lejano en nuestra voz,
tan lejos que en la distancia te ve mejor,
y tú tal vez escribas un breve verso.



“Nos quisimos.”


El saber entre la vida y la muerte


Saber que te duele el alma,
y no hay medicina para tanta verdad.
Saber que vas respirando mientras te pudres
en un laberinto de vida muerta.

Saber que eres fugaz
y todo es nada, pero Nada sirve para nada.
Saber que la mayor seducción es el vacío
al cual mis manos cansadas van venerando.

Saber que la muerte es un empujón
entre la entraña
y aquel corazón de tiza borrado por el tiempo.
Tiempo, que sabrás, es el ingrato hermano
de esta lenta asfixia.

Saber que los poetas son algas hundidas
en el mar del desconsuelo,
que aunque me veas reír
el suicidio me va dando avisos
y el cariño es esa puta ucraniana que me enamoró
cuando era estudiante.

Saber que es tarde,
y el amor es cosa de dos egoísmos
que evitan verse uno frente al otro.

Saber que quisiera tener fe en ti,
en la vida después de la muerte,
(que vendría a ser lo mismo)
en mi risa de loco bello
pero este rezo al final solo será
sicario de la luz.

Saber que todo lleva a la niñez
pero ella ya se ahorcó
entre las venas de los desengaños
justo antes de despertar.

Saber que mañana apagaré la lámpara
de este maldito cuarto.



                                                                         Para siempre.



Velero


Lo que más me gustaba de ella
es que miraba al infinito
como quien ve a ese velero que se aleja
pero promete volver.

Lo llamó Amor.


viernes, 11 de septiembre de 2015

Y el mundo alrededor...


Una lágrima de mercurio vomita el mundo cansado,
niños que mueren en tu misma orilla
y estruendo de risas 
barnizando de ruido tanto llanto;

otro bombardeo que alimenta de sal 
el café de cada mañana.

Pero, 
a pesar de todo,
siempre hay algunos ojos
que vuelven como el escorpión de la esperanza
batiendo la cola al tallado rincón de mármol de nuestro corazón, 
pero, 
a pesar de todo, 
aunque todos me entiendan, nadie me comprende, 
si lo que yo quisiera sería volar más allá de la piel
o el miedo, 
para saltar tan alto
que las estrellas lo envidiasen.

Hay veces que me quedo mirando Saturno y sus lunas,
lo admito, 
años bisiestos en los que ella no me llamó para preguntar
dónde está el amor entre el interés de mercaderes,
entonces entendí que lo urgente a veces es más valioso que lo importante
                                                                               ... aunque sueñe besarte como en Casablanca,
y que llegase yo a retener las salidas próximas de aviones 
siempre con algún idiota que te esperase en la puerta
junto a un ramo de flores de plástico.

Hay gente que reza por una pastilla, por agua, 
por desmantelar banderas;
que reza porque muera dios. 
Hay gente que de tanto sudar sangre ante un revólver 
son balas valientes
con la sabiduría de una de las lunas de Saturno que te dije.
Definitivamente el Universo está en sinfonía.

Hay gente que es tan parecida a mí a seis mil kilómetros 
que los que me rodean deberían dejar de mirar sus botas nuevas
en espejos ya gastados.

Y mientras... 
el mundo alrededor
de poesía dulce y violenta.
Será que la lágrima y la risa están tan cerca
que el cielo hizo llorar de alegría
y la tierra sonreír a la miseria.

Una lágrima de humo vomita el planeta anestesiado
alzheimer de primeros novios que negocian el crimen perfecto; 
y yo no creo en el amor,
solo tengo fe en las ventanas abiertas
al futuro
con el nombre de mujer más mezquino y más digno que sé: 

Tierra.


Y el mundo alrededor...


miércoles, 9 de septiembre de 2015

jueves, 3 de septiembre de 2015

Romeo y Julieta


Si no aceptas que el amor
es la mayor mentira que merece ser vivida,
no admites tampoco que la muerte
es tiempo pactado 
donde se ahorcan Romeos y Julietas.
Si no aceptas que la traición es el mordisco en el cuello de él,
y la resignación los labios ardientes de ella.

En este rompeolas,
nuestras manos se sacrificaron por el absurdo de sobrevivir,
y otras miradas de desconocidos como brasas encendidas
dan luz a lo lejos
a estos barcos sin rumbo que son nuestras vidas.

Acepta al menos que estoy aquí,
¡ríndete!, las dunas y el sol de tierras lejanas
abren ventanas a la esperanza tenaz de estas horas fratricidas,
y en la tumba de nuestro Ahora solo flores ausentes creen en el sexo,
tan hermoso como tus ojos al abrir el sol cada mañana.

Si no aceptas que el amor
es la mayor quimera que podemos alcanzar…
¡camina conmigo!
Sirena del Nilo,
que tropieza con la inseguridad de saberse tan deseada como sola,
acepta que soy el que mejor miente, sin besar…todavía.

Amor,
tú naciste en el Sur,
conociéndome en los trasiegos de Avenidas,
y prejuicios con el sumario juicio de un libro de versos bajo la almohada;
me hallaste en la población de vehículos y diarios,
pero yo ya no estaba allí, estaba en tu memoria imposible,
tú como pasatiempo tenías al deseo,
bailabas a media luz en la Patagonia del fin del mundo,
con el abrigo puesto.

Amor,
eres un árbol en el desierto donde nos conocimos,
eres la palabra mejor no dicha…
(ja que no hi ha res al meu voltant, deixaré de creure en el destí)
tropezabas indiscreta con la llaga del mundo,
resoluta en senderos tristes,
en egos y horarios fijados,
hasta que me conociste,
en aquel mismo lugar donde nunca nos encontraremos.

Amor,
eres un ángel
…qué sé yo…
eres la luz fugaz que bajó las escaleras en Blasco Ibáñez,
eres otros dedos que repican tambores en mi espalda,
la nostalgia de ojos risueños,
que de tanto soñar han perdido la vigilia por la realidad
y de tantas  posturas como maniquíes
fuimos  adornos para quien nos compre.

Amor,
te cierran la boca con un beso o un salario “digno”,
y yo cerraré el último bar en El Carmen,
una canción, Flor o Malena, me dice que esperaste demasiado
cuando yo, huérfano a los 11 años y con la camiseta sucia de tomate frito,
dejé de jugar con muñecos para emprender con una bicicleta
un camino que no tiene retorno;
alguien me dijo que cuando preguntaste por mí,
Cupido se quitó la venda y sollozó lágrimas de carbón negro
como cada hebra de tu hermoso y eterno, eterno,  pelo.

Amor, y así me despido
(las emociones con piedad nos dejan ver mejor el pasado)
ya me volverás a encontrar en el asiento de un cercanías antes de morir
o relatarás a los pequeños
que tantos hombres como yo
reencarnaban el alma en el sepelio de las novias blancas y radiantes,
eso es la vida, 
que nunca despierta.

Amor, Szymborska me inspiró,
tú, me enamoras…
ya sabes que el camino es tu pecho, son las colinas del anochecer,
recuerdos de la belleza más arrebatadora
a primera vista…


y para la vida toda.


Amor (perdone por la osadía de revelarme con la espalda, tras esta desnudez)


miércoles, 2 de septiembre de 2015

Sandra


Ha llovido ya desde aquella vez
que compartimos un café
y parte de recuerdos,
las gotas de nubes tintineaban
en mi pecho
como la cucharilla de tu té.

Tú dirás;
pobre tonto este que me habla del "no sé olvidar"...
Bueno en resumen, lo que vengo a contarte
es que un día 
escribí con las manos manchadas de imposibles
el trazo de una estrella
y las seis letras de tu precioso nombre
se convirtieron en cometa
bañando de luz a la luna.

Sandra,
lo que daría por continuar
una historia aun no escrita contigo,
bañarnos en el asfalto de Madrid,
ver la Cibeles alumbrada por el mediterráneo,
en fin,
y que llegue a ser amanecer
la sed de los cuerpos,
ese tuyo,
que desde hace un tiempo...
no dejo de pensar en él.

No tendría más arma ni defensa
que tú como paz,
(perdón mi atrevimiento)
pero un poco loco y un poco cuerdo,
reconquistaría una mirada
como aquellas sin pestañear,
entonces si él no se da cuenta
ven al rincón de los Caballeros de la Armadura de Seda,
para que la poesía hable por nosotros dos,
al susurrarte al oído:

Sandra.

martes, 1 de septiembre de 2015

Tú pusiste en mí


El fusil del tiempo
no mata mis ganas
de hacerte revivir,
sin más que dos poemas
y un millón de besos,
yo pintaría de arcoiris
la mirada triste
que un día,
cuando no me conocías,
tú pusiste en mí.


Diablo


He perdido tantas batallas
que la guerra sobrevive en labios soñadores,
cómo me gustaría
surcar el mar de tu boca
y desvestiste sobre la alfombra
para arder contigo
todas las noches.

He perdido tanto
que solo me queda morderte
hasta que palpiten tus labios
y vestir de ilusión
al negro diablo de la soledad,
para bailar juntos lento
entre todo lo perdido.







miércoles, 19 de agosto de 2015

Valor


Hay que tener valor
para valorar

La palabra Coraje que empieza con tu nombre.


Lejanías


Un hombre cuenta nubes
desde una estación de lejanías
ve como se escapa la luna
por rejas de luz.

(a la distancia;
queda el rumor de adolescentes
besándose
sin que se pueda apreciar
si están sus labios
manchados de melancolía
o de hachís)


Un hombre esconde oro
que no llegará a poseer.
Habla con la poesía de los sordos
como acertijo a la vida,
pero con ojos
que aunque todo lo miraron...
ya no ven.

Tal vez porque la vida es magia
entre ausencias,
y la muerte será muerte por la espera;
antes que por el temido final,
son lágrimas de una flor
sin primaveras
los abrazos del mundo
pletórico de egos
y bastardo de libertad.



domingo, 16 de agosto de 2015

Amistad


La amistad es hoy
la mano que ahoga una paloma.

Envidia tolerada.

Es dar o recibir tanto olvido
para ponerle el culo
al regalado interés.

Amistad que actúa más por remordimiento
que por fe,
bragas sucias y abrazos de goma,
tejiendo mil mentiras
en el himno que nadie cree.


jueves, 13 de agosto de 2015

El secreto del Universo


No queda duda,
estoy seguro
de que no me quieres como yo,
de que el amor se acaba
y con él la vida que soñé contigo.

Mientras,
gira a nuestro alrededor
tu elegancia al huir,
y este afán mío
de que sin ser el que mejor ama,
ni el más apuesto,
hubiese llegado a besarte
eternamente.

Convencido estoy
de que solo queda una ausencia en mí
abrazada por los que buscan tu cuerpo
y se olvidaron de cómo te podrías haber llamado.

Qué estúpido creer que piensas
en este que te añora
cuando otros te quitan el sostén
y el secreto del Universo
entre gemidos
se
expande
por tus labios.

Lección 1


Todo final siempre esconde un principio.

martes, 4 de agosto de 2015

Viento del Norte


¿Cómo podría ser una risa junto a tu boca
en lo que dura una nube?

Y que fuésemos Carnaval
entre la gente cansada
que se droga de ausencias
tras la mañana de cada lunes.

¿Cómo podría responder
a lo que ni yo mismo sabría?
Que bailasemos un tango
a medianoche;

o ser el fugaz viento del Norte
que se cuela en tu vida.

domingo, 26 de julio de 2015

Calle de bares y mundos imposibles



Hay algo cansado en la soñadora mirada
de los mundos imposibles,
algo así como labios rotos tras la frontera
o el rezo en la mesa del pobre;
hay algo que no se entiende al llegar el desamor, ni el fin, ni la muerte,
o la temida espera
(tic, tac, tic, tac)
en la que a pesar de todo o tal vez por ello,
solo una palabra y la luz que origina puede reconfortarnos con el mundo.

Y hay algo de lejanía en tus pasos
por la calle de bares y mundos imposibles.

Cuando, vencido, el poeta moja las magdalenas en gintonic,
cuando,
el mundo insistió en que yo era una caricatura de mí mismo
y me lo creí,
cuando ninguna  mujer puede valer lo que vale el sentimiento,
entonces te digo, y no miento,
el horizonte es el paraíso de las manos que luchan.

Y es que Latinoamérica me duele,
como la voz herida que tiñe de ira Burdeos;

Hay algo de siniestro en el despiste de aquellos enamorados
                                                                                                   que se olvidaron de olvidarse.

Pienso que soy una sombra del siglo de las luces,
las mil oportunidades de haber sido grande,
contigo, con aquella, con ninguna…
y me perdí,
si es que cuando en el alma no hay más que lluvia,
las orillas del corazón nadie se atreve a pisarlas.

Hay algo cansado en la sonrisa de un niño que se entristeció
de haber bendecido un alma negra de gente
que no ve más allá
que la risa.
Cansancio en la mirada de soñadores 
de mundos imposibles (recuerda)
belleza, noche tras noche como la tuya
que arrebata el eclipse de un rayo,
la venganza del tiempo que nos prometió tanta tormenta.



sábado, 4 de julio de 2015

Princesa Guaraní


En la lejanía
aun puedo oler
la flor más bella
que al cortarla se moría.

Mujer que grita
en medio del silencio
y se rebela
con su belleza,
al huracán fiero
de donde nace la raíz.

Princesa vagabunda,
rota...
y mil veces recompuesta,
ojos de la luz mestiza
de latinoamérica,
pupilas que intentan
no naufragar volando
en el perdido Universo
de las mirada sin cielo
donde habitar.

Te recuerdo, Guaraní,
porque los poetas no olvidan,
porque no eres una chica sin voz,
eres digna entre tanta ruina,
dulce como el beso
que nunca será
y fue para siempre.

Corren tiempo de lucha
en el drama de las aceras,
algunos éxitos y mil fracasos,
aunque para mí tú siempre serás
digna dama de pies descalzos
fe de un Dios guaraní;

La más bella flor
que al cortarla se moría.


martes, 30 de junio de 2015

Fuerte


Qué cansado es hacerse el fuerte
cuando ni la luz te pertenece,
cuando las olas de la vida son
rumores de las orillas de la muerte,

qué difícil es luchar por ti,
sin conocerte.

Guerrero sin escudo soy,
aquí me tienes,
si me atraviesa la ballesta del silencio
y tantas veces dibujé de la nada
el amor
para encontrar solo vacío
en el suicidio con el que a veces sueño.

Qué cansado es ser esclavo del no ser,
y olvidado por besos
que se fueron.


lunes, 1 de junio de 2015

El revolver de las teclas de la máquina de escribir


Desde esta estación del tiempo
llamada Soledad,
rebosa la pena
y con ella el río de mi vida.

Lamo en cada sombra las cicatrices abiertas
aunque no me quede ya saliva
y las ganas de matar
están apuntalando una por una,
como un revolver, las teclas
de esta maldita máquina de escribir.

Veo mujeres que se ponen el precio tan alto
para irse luego con el mismo idiota,
y yo, callado con la verdad de los desposeídos,
sangro en el callejón del puñal por la espalda,
de los silencios por respuestas,
para dudar, todavía,
si soy asesino o asesinado
al defender la pureza
de la que se burlan los que nunca me creyeron
tocar las pestañas de dios.

Y si te tuviera a ti,
me cansaría de tanto temor por no saltar a por esa flor
que anida al borde del precipicio.

Siempre he creído que la mejor forma de convencerle
a un preso que no es rehén,
es decirle que esta sucia cárcel no lo es;
y ella me mira coqueta mientras bajo el mantel roza la mano de otro
dándole un nota escrita que pone con deseo:

"cuánto te extrañaba".

Traición,
estación del tiempo
de no confiar porque nadie confía,
y no sé si es mejor ser víctima llevada por el dolor
o empezar a crear víctimas tras mi alma.

Mientras... los libros que no se leen lloran lágrimas de plomo
como esta poesía,
versos de orgullo herido
tanto, que río borracho
porque nunca podrá tu mirada ser tan bella.

Dudando, tal vez seas solo miedo.


viernes, 10 de abril de 2015

Mi buena estrella


A mi madre que me acostaba contándome el amparo del ángel de la guarda,
el cuál es ella hoy, y tomaré yo también el relevo, como tú…



Para explicarles a los que creen que olvido
que en este aullido de sollozos
y pilares mudos
no desfallezco al trepar
tantas noches del sueño
si en lo alto, mi Buena Estrella,
está ahora redoblando mi voz.

Buena Estrella,
con la que insisto dar miedo al miedo,
…tanta soledad (…)             
y cuánta flaqueza usurpando la mente
sin querer entender
que el problema de rescatar
la Belleza en las ruinas,
es que me podría convertir
en poema de estatua hecha piélagos de sal.

-Buena Estrella;
¿podrías seguir abrigándome
entre hienas y cristales rotos?-digo yo.

-No preguntes, y aprovecha- contestas-
vuela en la luz ciega,
en el amor que nos faltó,
derramado por los bordes
de nuestras manos.

Entonces,
¿por qué crees no sentir
el arrullo lascivo de tormentas dulces?
en la Emoción de brazos expandidos;

infinitud.

Los guardianes custodios
reservan una estrella entre las colchas de nubes sin luna.
Buena Estrella,
Ángel de la guarda,
como cantabas al dormirme.
Cuando otros ya empiezan a temblar de soledad y vacío,
de sentir Nada,
sigue enseñándome que en la luz apagada
se aprende a ver,
que en la lumbre de los imposibles
la obligación es vivir,
escombro de pesares,

almohada yerma de nuestro merecer.


Ella


Ella descose el hilo de miradas que tuvieron cobijo bajo las pupilas. Ella tararea una canción que nadie oye porque ella es huérfana y nadie podrá nunca encender al dragón insurrecto de su voz de pluma lunar.
Ella es un desgarro en el aire, una posada de hombres que se olvidaron de la esencia de la palabra, por ejemplo el principito de estos versos ya murió cuando creciste…

Ella es debilidad de rocoso abismo lleno. Ella, amigo, era tan hermosa que en aquel lugar, aquel tiempo, al mirarla a los ojos pude ver su alma; más bien diré alma de rosal colgante en la Alhambra en verano, de agua fresca subterránea en el Sahara, de oro escondido en una de la carabelas de Colón, de asilo de adormecidos ancianos después de ver a la diosa de la juventud besar la muerte.
Ella tacha el nombre del último amor como quien marca los siete pecados capitales.
Y le llama justo ahora la amiga aquella que la olvidó para jugar a los juegos que no hubiera querido empezar.
Ella entona un Mi, y se derrumba el mundo, mientras su voz ruge.

No diré las palabras prohibidas aunque sea prohibida.

Ella es magia que envuelve la tristeza de un hielo en cada trago, ella cuando llora es como las damas en el claroscuro de cualquier habitación y cuando ríe no hay mayor claridad en la noche.


Mis días imposibles


Hay días de ceniza en el pecho,
de posos de café en la taza,
de lunes resfriados,
y tú, sin llamar.

Hay días de países que abren fuego,
de jóvenes que se exilian en busca de aire,
y si hubiera más aire
en cada suspiro mío…
la tempestad hubiese hecho un sendero
para los dos.

Hay días para extrañar la nostalgia de los poetas,
de rosas ennegrecidas en los nacimientos,
de calles que arden,
y en tu puerta las llaves
se oxidaron,
pero fue por amor.

Hay días de estrellas
que nos maldicieron,
de tus versos en mi corazón,
hay días de soledad
y tú, con el mismo nombre
aunque todo cambie.

Hay días de lluvia y fuego,
de palabras que no significan nada sin ti…

mi imposible

en tantos días.


El bar de la sed de tu cuerpo


En un bar, donde inventé la luz de amor,
que los amantes se prometen antes de olvidarla,
me verás allí, cariño,
escribiéndote a ti por no haber sido y ser tan tarde
por haber consumido juntos cigarros sin más que tú como llama.

Los poetas han muerto, porque no saben qué cantar,
y tus ojos cambian y tu boca con sabor a aire
clavan la verdad de esta promesa de no ser,
de esta verdad tan sostenida,
de amantes que dan nuestros nombres en la recepción de los hoteles perdidos.

Allí, mueren nuestros restos, para empezar otro amor,
porque nosotros hemos sido para entender a las parejas futuras
para saber la herida y el fracaso,
el amor no muere y sin embargo.

… no lo entiendo…
cómo arrastrar cada cabello de nube
galopante de tu pelo.
Los hoteles cierran temprano
y la noche cerrada abre el bar
que es mi cobijo con la sed de tu cuerpo.


El último recuerdo


Viene otro recuerdo para dormir esta noche conmigo,
y creo que tengo más memoria que vida.

Poesía dame nube de suspiros entre tantos, que pueda dejar de contaminarme
sus miradas, las que violaron la eterna promesa de los amantes.

Y solo estoy, solo seré,
nadie entiende como puedes curar tú misma la herida que provocaste.

Tu recuerdo en esta noche cerrada de finales de agosto,
me dice que soy eterno en ilusiones, pero no he vivido.

Maldigo las camareras, la belleza que siempre presumes cabizbaja,
acércate aquí, es fácil el encuentro con todo lo poco que tengo.

Y el sueño no llega, solo llaga la vida como el crujido
de mil alacranes, del color de tus ojos.

Viene otro recuerdo, y otro más, y otro,
sí, seré poeta viudo, antes de conocerte, sí, eres pan para otro.

Soy la calle donde vives con él, música de comparsa,
el eterno guapo sin fea.

Para acabar, dudo que Neruda descubra como le puedo hablar al amor,
lo seguro que nunca podría haber imaginado él el alma cubierta de tu cuerpo.

El último recuerdo, ahora que son las dos de la madrugada
me habla de tu pecho como nido de mariposas encorsetadas.

Me habla de tu mirada torpe allí donde, dormida, Dios recela secretos,
el último recuerdo es tú con otro hombre y sospechando mis estrofas.

Porque mi nostalgia es lanza por haberme olvidado,
por llevar el desgarro de mi creación, de mi ideal en tu sombra negra.


El último recuerdo.


El mundo grita


El mundo se va muriendo
y me pide un beso tuyo antes.

La gente ambiciona la lucha de lo correcto
pero yo sueño con cerrar tus ojos.

Porque cuando dices; “los pobres, los ricos”,
el dinero te ha ganado la partida,
y la gente es marea
que te arrastra a los miedos
de su otra orilla.

El mundo grita
y tu voz es el silencio,
con esto no quiero decir que levantes la palabra
de su manto
sin poder ser antes paloma que aprende
a alzar el vuelo.

Por eso amor,
sal a bailar y que el sentimiento
sea lucha;
ten un cuchillo en una mano
y en la otra una rosa,
no me ofrezcas nunca directamente tu corazón,
dame el sueño por el cual la vida es bella,
por el cual juntos luchamos
desde la sombra.

No hay más enemigos que tú,
en el tórrido verano del 97
no hay más salida, amor,
no busques en el empresario
ni en el terrorista;

no hay brazos
cargando láminas de cristal
cuando tus labios rozan
la ceniza y el pus en la mejilla amada.

No hay más profundidad
que tus ojos carbón helado,
como reflejo de una enredadera dentro,
muy dentro
del hueco donde deshabito.

Tú coqueta y yo rio,
que quieres recoger las miradas
latiendo más allá,
presumes dulce entre los bastardos hombres
y su infidelidad que anuncian
los periódicos.


Perder


Si encuentro la felicidad
en las horas punzantes
que se te extraviaron
detrás mía,
sabrás que las agujas de un reloj
fueron solo astillas en nuestras bocas,
porque el fugaz momento
siempre será
perder.

Perder,
así de fácil.
Ahora que traiciono a tantos amigos,
ahora;
que ni yo mismo me basto
para cubrir la distancia del infierno
que se asoma entre tumultos
y espejismos,
coraje que resiente el destino.

Si encuentro el perdido sueño
en el momento en el que tú te acercas
y yo me voy.
Si en la cuna duerme mi sueño
mientras que yo muero cada atardecer,
no dudes que estaré contigo
cuando me marche
y cada poema sea una receta
que quede reposando
siempre
en tus cosas pendientes.

Perder,
cómo podría asumir tanta derrota,
la de la vida, la del amor,
todos quisieran amarrar el tiempo
tal vez puede que sea el mejor analgésico
pero en el fondo
nada,
perder,
y aun dicen que actuar no es digno
en este cielo
jamás compartido.

¿ y si encuentro la felicidad
en la manera y no el fin
de la mentira más sincera?

Perder.

Mariposa clandestina


A menudo pienso que tengo una mariposa clandestina en mi cabeza, algo así como lunares de sal en un mar dulce, como las anginas de la voz del viento.

Tú no te fías, porque son tantos los puñales recibidos como mordisquitos adolescentes debajo de la oreja, y tus latidos ya no expulsan sangre sino ya, más bien vendavales de polvo gris donde se ve detrás a la niña inocente en el asesinato perfecto.

Hay momentos en los que la luna es tan verde como los ojos que duermen cuando no puedo dormir, recostados junto a clandestinas mariposas de la mente que gimen en jaulas de libertad como penitencia por haber creído que todo se puede.

La lluvia baña el cuerpo del delito, al final la marea lo borrará todo, pero antes hay que recorrer urgentemente tantos caminos ya andados que aunque otros hicieron para nada, debemos creer que en nosotros la historia es distinta…

Si solo tomas el cuerpo guardaré mis botas, tal vez me ayuden a saltar hasta la nube que nos prometió la infancia y nunca tuvimos entre los labios.
Labios embadurnados de moras negras y arbustos con pinchos, tú te quitaba la ropa de flores junto a una bicicleta, y a partir de entonces, hacemos todos los días el amor con ese recuerdo.

A menudo pienso que tengo una mariposa clandestina en mi cabeza, algo así como lunares de sal en un mar dulce, como las anginas de la voz del viento.


Dicen que lo malo de tener el corazón roto es que vas repartiendo los pedazos.


¿Por qué me siento tan diferente?


¿Por qué me siento tan diferente?

Con el alma abatida
a silencios
y disparos en mi sonrisa
fingida,

tiempo que pasa, 
soledad que se queda,
y entre la locura y la razón
queda solo una canción
que dice algo así:
Lo que en otras me alejaba
en ti era como un imán.

Y la gente busca el paraíso
sin saber que mientras camina
les inunda el Edén.

¿Por qué me siento tan diferente?
cosida no aguanta mi vida
el dolor eterno,
nací en la inmensidad del vacío
y volveré a él,
si después de todo, 
nada soy

y no te tengo.

¿Por qué me siento tan diferente?